
-¿ Por qué dicen que la reforma laboral es flexible?
-Porque los empresarios cuando la leen se doblan de la risa.
Llamar reforma a ese engendro es un eufemismo supino, un ejercicio de megacinismo. No se puede denominar reforma a lo que es una mera liquidación de una pacto social básico: trabajo y derechos a cambio de salario. Descansen en paz.
Como oí decir hoy a un político, la reforma laboral plantea al trabajador la siguiente dicotomía: o admites la disminución del salario o ahí tienes la puerta. Nunca me ha gustado la demonización de los empresarios de este país y creo firmamente que ni todos los empresarios son iguales y que por regla general suelen valorar la labor de sus subordinados. Definitivamente no me gusta meter a todos los empresarios en le mismo saco. Pero también sé que las PYMES en dificultades ya estaban pactando estos últimos años con sus obreros ajustes de salario para salvaguardar los puestos de trabajo. Los trabajadores no somos tontos, sabemos lo que hay y vemos los telediarios. Poner en papel, sancionado por Su Majestad y publicado en el BOE, en manos de empresas no tan pequeñas, ni humanitarias, ni altruistas, esta arma de humillación masiva que es la reforma laboral no es justo, ni merecido, ni necesario.
Lo gracioso del caso es que a los empresarios les gustan los trabajadores motivados, comprometidos con los valores y objetivos de la empresa, desean que seamos productivos y activos. Iniciativas como esta reforma laboral allanan el terreno, qué duda cabe.
Visto como se están poniendo las cosas, dan ganas de que se restaure la esclavitud. Al menos así nos asegurabamos todos lo manutención de por vida y nos quedaba el consuelo de poder decir aquello de:¡ YO SOY ESPARTACO!