domingo, 27 de mayo de 2012

Nosotros, los poderosos


Nosotros somos las víctimas. Sin duda alguna. Los contribuyentes, los que vivimos sólo de nuestra nomina y de nuestro trabajo y no conocemos ni primas, ni incentivos, ni bonos, ni, dietas, ni tenemos acceso a los presupuestos, ni nos dan una VISA de representación, ni nos pagan un plan de jubilación, ni nadie nos ha dado un contrato blindado. Somos las víctimas y nos sentimos tan indefensos y desamparados...  Sólo nos queda la rabia y el temor. ¿ Cúantos más caeran antes de que toquemos fondo?

Nos gustaría que las cosas fueran de otra manera y estamos convencidos que es muy poco lo que podemos hacer. ¡ Los poderosos son tan poderosos y nosotros tan pequeños! Pero poco no es lo mismo que nada. 

En la vida siempre se presentan unos pocos momentos en que nuestra intervención puede cambiar a su escala el rumbo de la historia. Son muy pocos y nunca sabes ni cuándo, ni cómo, ni quién, pero se dan.  Son momentos en los que uno debe saber decir que no, o basta, o adelante, o cuenta conmigo. Son momentos en que resulta decisivo dar un paso al frente o un paso atrás, son momentos en los que entra en juego nuestra conciencia y en los que tomar la decisión adecuda afecta en algún sentido a personas de nuestro entorno más cercano y acarrea siempre consecuencias, de algún modo imprevisibles, de algún modo negativas para nuestro intereses o para las personas que queremos. A nadie le gusta tener que enfrentar momentos de ese tipo. Suele ser más sencillo engañarse, dejarlos pasar, eludirlos y continuar lamentándose y quejándose, porque nos compromete menos, pero no puede ser. Esos momentos vendrán y debemos saber aprovecharlos. Luegom no digas.

lunes, 21 de mayo de 2012

PIGS

Lo peor que le puede pasar a Europa es verse aquejada de Alzheimer. La vieja Europa, en manos de los mercados, ve cómo desmantelan pieza a pieza el Estado de Bienestar y cómo se ponen en cuestión las bases de su existencia. Lo peor es el Alzeimer, la pérdida de memoría, la incapacidad de reacción. Porque esta Europa que agoniza, es la cuna del Derecho, de la Justicia y de la Democracia. Bajo esta sol fructificaron las ideas que forjaron nuestra civilización, la cultura, el arte, el conocimiento, la ciencia, la medicina, las bases mismas de la vida en sociedad. Somos los herederos de la Polis Griega, del Derecho Romano, de la Escolástica, de la Revolución Industrial, de la separación de poderes, de la República, de los sindicatos, de la prensa, de la Educacion Pública, del sistema de Salud Universal. Hemos conocido a Ulises, a Cicerón, a Camoës, a Cervantes, a Jonathan Swift. Con esos mimbres, ¿ qué tenemos que temer? Si el conocimiento fuera aceite, podría soplar la peor de las galernas, que con el bagage que atesoramos, el barco no debería hundirse jamás. Somos la vieja Europa. EL faro que ilumuna el mundo.El espejo en el que los demás buscan su propio reflejo. No hay tormenta que nos venza. Sólo el Alzheimer nos puede tumbar

martes, 8 de mayo de 2012

El que rompe, paga.

El otro día el Agente Naranja rompió un bote de medicina por jugar al baloncesto con él. Se lo hicimos pagar. Tuvo suerte. Sólo costaba un euro y pico. Le pusimos un post-it en la nevera con la cifra a sufragar y el Agente Naranja cada domingo iba restando los 40 céntimos de la propina hasta saldar la deuda. El otro día Cascarrabias´Kid rompió la correa del reloj por no hacernos caso cuando le decimos : a) que no se la apriete hasta que la mano se ponga blanca por falta de circulación y b) que se la quite cuando practique deporte. Tuvo peor suerte que el hermano. La correa nueva costaba cinco euros cincuenta, pero se lo dejamos en cuatro, aún no se por qué. Le va a dar el día del juicio hasta que salde la deuda porque un fin de semana resta los cuarenta céntimos y otro sólo diez o quizás veinte. Cascarrabias´Kid, claro, se rebela. - Es que mi propina es una mierda. - Ah, sí, ¿eh?. Conque una mierda. ¿eh? - Pues sí. Una mierda.
- Una mierda dices, ¿ eh?, ¿Y quién dice eso? - Yo. Lo digo yo. - ¿Tú y cuántos más? - Yo y Juan y Dani y ( cita a la mitad de sus compañeros de clase y hace amago de echarse a llorar, pobre). - Pues mañana les dices a todos esos listos si ellos han estado tres veces en Francia, si van todos los veranos quince días de campamento, si se van otros quince a la playa con sus padres, si se tiran una semana de camping en septiembre, si les llevan al monte los fines de semana, o a Vitigudinos a jugar al Rugby, etcétera, etcétera. No se puede tener todo. ¿Qué prefieres, viaje o más propina? - ... - No haré más preguntas. La propina ya no le parecía tan mala. Y de momento aún prefieren vacaciones.

domingo, 29 de abril de 2012

LA MALA HEDUCACION

En mi infancia cabía pensar que yo estaría predestinado a destacar en el mundo de la informática. De hecho sólo bastaba echar un vistazo a mi boletín de notas: estaba repleto de unos y ceros. A pesar de que mi curriculum estuviera dominado por el aburrido e infranqueable lenguaje binario, lo cierto es que no había ninguna otra base para mantener tan altas expectativas. De hecho, los años han pasado y ni siquiera me puedo considerar un usuario de las nuevas tecnologías, si acaso un despojo recalcitrante a remolque de los vertiginosos acontecimientos. Mi teléfono no es nada elegante, mi biblioteca se nutre de esos eficientes viveros de ácaros llamados libros y mi relación con el interfeis del ordenador con el que escribo estas líneas es verbal. Cuando sospecho que me va a dejar tirado le digo: por favor cariño, no te cuelgues otra vez. La relación del ordenador conmigo, sin embargo, si es táctil: parece que siempre está tocándome las pelotas.¡ Me cagüén Turing! El boletín de notas de los chicos tiene ciertas semejanzas con el mío, sólo que en el suyo el uno va siempre junto al cero, pero delante de él. O heredaron la inteligencia de su madre o yo he dilapidado los mejores años de mi vida (intelectual) Ver sus notas da gusto, regocija y despierta cierto sentimiento de estupor y también desconfianza: ¿seguro que son hijos míos? A veces pienso que yo hubiera podido haber sido un mejor estudiante si me hubieran sabido llevar mejor, si me hubieran motivado más, qué se yo, si a todos mis compañeros de clase les hubiera caído encima una bomba de neutrones, si mis maestros no hubieran corregido la hiperactividad, la falta de concetración y el gusto por la animada tertulia escolar con castigos y coscorrones, si Franco se hubiera muerto una década antes, si más allá de los cristales de la ventana no hubiera habido un mundo tan excitante y atrayente, si hubiera habido clases de apoyo y no el lastre de tareas punitivas y sin sentido, si las clases hubieran sido mixtas, si no hubiera sido un vago redomado, maestro en el arte de la peonza, doctorado en cromos y canicas y catedrático en cuchillo, tijera, ojo de buey. Me encantaba ir al colegio y sin embargo no me interesaba absolutamente nada de sus contenidos académicos. Mi jornada escolar era una curso intensivo de escaqueo, donde también llegue a desarrollar una gran destreza. Mi afición a la lectura nace de aquellos años. Me llevaba libros a clase para pasar el rato y luego en casa, donde debía pasar horas y horas encerrado estudiando lo que no había hecho cuando debía, me acabé leyendo la poco recomendable biblioteca familiar. Que digo yo, que aparte de la predisposición genética a la cultura y el conocimiento, y del esmero que ponemos Campanilla y Culo Gordo para que no se relajen ni un minuto, algo tendrá que ver la calidad del sistema educativo público en el rendimiento escolar de Cascarrabias´ Kid y el Agente Naranja, ese mismo que nuestras autoridades están desmontando trozo a trozo. Que yo no digo que eso de controlar el déficit no sea muy importante, pero el futuro lo es más y ahora mismo está en juego. Y no digo más

domingo, 15 de abril de 2012

empezaba el fin del mundo


Empezaba el fin del mundo y nosotros en la cama
Arreciaba la lluvia, el granizo.
Nada hacía presagiar la alegría
qué estalla más allá de las ventana
con la despreocupación con que sólo la primavera es capaz.

Las flores se estiraban con desidia
Los árboles espantaban pájaros batiando ramas
El agua se hacía camino a empujones
ladera abajo.

El fin del mundo avanzaba inexorable
mente lento, con el chirrido programado
de sus engranajas repitiendo: salve.

En un minuto te preparo el desayuno.

lunes, 9 de abril de 2012

Abril 2012



Dicen los papeles que sube el recibo de la luz, llenar el depósito se está poniendo imposible, se anuncián recortes importantes en la sanidad y la educación públicas, se comenta que pueder ser que vuelva a subir el IVA, acabó la Semana Santa, los obispos han sacado a la calle todas sus huestes y se sienten fuertes, dan homilías en el televisión pública de dudoso gusto y limitada inteligencia, los pilotos de Iberia se han puesto en huelga, la incidencia es menor porque ya se viaja menos, aunque haya un aeropuerto en cada pueblo, las familas van en tren o en coche o en foto, en Carrefour han congelado el sueldo de seis mil trabajadores con la escusa de que la reforma laboral se lo permite,van a empezar a cobrar por los servicios jurídicos, como los recursos de segunda instancia, habrá una justicia para quien se la pueda permitir y otra para los que no se la puedan permitir, en Corea del Norte programan una prueba nuclear, se teme que en Argelia ganen los islamistas, en Siria, ay, en Siria..., habrá amnisitia fiscal para los que han robado siempre, quieren endurecer el código penal, meter a la gente en la cárcel por ser joven y gritar en las manifestaciones de Valencia o concentrarse en Sol, quieren crear un paraíso legal, con leyes a medida, para que se instale en el suelo patrio un gran casino tipos Las Vegas, etcétera.

No es el argumento de una película de terror es lo que ponían los papeles un día cualquiera, por ejemplo, hoy.

No me resigno. Me empeño en ser rabiosamente feliz. No renuncio a madrugar y desayunar despacio y solo, llevar a los chicos al colegio, escuchar sus historias, amonestarles, animarles, reirme con ellos y meterles doctrina en vena, ir la trabajo y esforzarme como si no me hubieran bajado el sueldo, por amor a mi oficio, solidaridad con mis compañeros y el afán por el trabajo bien hecho sin contar los días que me quedan para la jubilación, hacer la compra, cocinar todos los días en ese sitio que tanto me gusta: la cocina, beber un vaso de buen vino, planear las próximas vacaciones con Campanilla, jugar a los médicos, todas las noches si hace falta, lo que sea con tal de salvar a la humanidad, reunirme con la gente de la calle Costa Rica, añorar a los amigos, dejarme sorprender por el discurso incesante y extraño que llamamos vida - el otro día un extraño me regaló un pedazo fresco de mi pasado -, desear llegar a casa para leer un libro, o escuchar una pieza muy precisa, comprar la prensa a pesar de su cada vez más sectaria tendencia y sobre todo, ganarme el derecho a sentarme en el

"¡Beato sillón! La casa
corrobora su presencia
con la vaga intermitencia
de su invocación en masa
a la memoria. No pasa
nada. Los ojos no ven,
saben. El mundo está bien
hecho. El instante lo exalta
a marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén".(Jorge Guillén)

En fin, pretendo seguir dándole más importancia a la verdad de la brisa en la cara, que al ruido y la furia de los medios.

La foto es de una manzana mordida por Cascarrabias´Kid. Fijense en los tremebundos paletos

miércoles, 28 de marzo de 2012

El practicante



Anoche leyendo un libro salió a relucir la figura del practicante. Ahora suena a posguerra por lo menos, pero antes en los pueblos era habitual esa figura no reconocida oficialmente del enfermero público que se dedicaba sobre todo a ir de casa en casa poniéndo inyecciones a los parroquianos

Recordé que mi padre solía tener una caja con un jeringa de cristal, bastante pesada en mi recuerdo, con los decilitros bien marcados en tinta negra y dos agujas hipodérmicas. No tengo ni idea de qué habrá sido de esas jeringuillas, pero me imagino que a los ojos de un usuario de hoy daría pánico enfrentarse a semenjante punzón.

Mi padre aprendió a pinchar durante la guerra. Había ido de voluntario, muy joven y le habían destinado con las ambulancias. Mi recuerdo es ver la jeringuilla y las agujas en agua hirviendo en una tartera antes de cada uso y la caja donde se guardaban, del tamaño de un bote de champú, may gastada, con la caja blanca y la tapa verde. Me imagino que mi padre debió ganarse algunas pesetas poniendo alguna inyección a algún vecino del pueblo. Le llamaban, cogía su caja, se llegaba a la casa del vecino, pedía una tartera con agua para hervir el equipo y mientras tanto le ponían unos trozos de chorizo y un vaso de vino y charlaban de esto o aquello. Si las cosas eran así, no lo sé. Es sólo una posibilidad.

Este es uno de los motivos de este blog. Cuando mi padre murió yo era muy joven y su recuerdo y el conocimiento que tengo de mi padre está lleno de lagunas y preguntas sin pronunciar. Cuando él murió yo era tan joven que en realidad no me relacionaba con él, sino con su reflejo, con la idea más o menos idealizada que se puede tener de un padre, de una persona a la que ves todos los vídas, que está ahí y que por ese mismo hecho de ser algo cotidiano e inavitable, no juzgas. ¿ quién era mi padre? , ¿ cuáles eran sus motivaciones más profundas?, ¿cómo se comportaba ante la desolación y la dificultad?, ¿ era feliz?, ¿ vivía en paz con su alma? En realidad no tengo ni idea y muchas veces he querido saber y tampoco me he atrevido a preguntar a terceros o lo he considerado inútil. Los muertos suelen ser intocables.

No tengo la más mínima intención de palmarla por lo menos hasta que me jubile pero cuando los chicos crezcan, quiero que sepan cómo era su padre, como se entregó en la tarea de educarles, lo bien que lo pasamos juntos y cómo les quiso. Este blog deja ese testimonio. Es el mejor patrimonio que creo que les puedo dejar. Y que tengan en estas líneas la respuesta a muchas preguntas, si no a todas, a las necesarias.