domingo, 26 de diciembre de 2010

Energias renovables



Esta mañana me he puesto unos pantalones de pana de los de toda la vida y me he ido de compras. Genero la suficiente electricidad estática como para abastecer una ciudad de doscientos mil habitantes durante todo un año. Exageraciones a parte, la situación no es del todo cómoda. No puedo sentarme en una cafetería para tomar un café porque saldrían chispas tan descomunales que podría acabar todo en una tragedia, en una explosión de consecuencias incalculables. Tampoco puedo ir de la mano de los chicos y es un engorro, esta época del año es propia de compras y grandes aglomeraciones y conviene llevarlos bien cogidos, pero nada más tocarles se les carda el pelo y los ojos hacen unos preciosos juegos de luces. Lo más sorprendente fue cuando una señora me dio las gracias. Estábamos en un comercio, ella estaba a mi lado y en menos de cinco minutos ya le había cargado el móvil. Un tipo con pinta de americano no perdió ripio de lo sucedido. Como supe luego se trataba de un ingeniero del Instituto de Tecnología de la Universidad de Massachusttes. No me lo quite de encima en todo el día. Todo el rato acercándome aparatos eléctricos cada vez más potentes sorprendido de la capacidad del efecto. Lo más sensato hubiera sido meterme en un probador y librarme de aquella fuente inagotable de energía, pero estoy seguro de que hubieran salido corriendo sin mi y no los hubiera vuelto a recuperar jamás. Me hubiera gustado volver en coche a casa, pero sólo pensar en el hostiazo que me iba a soltar en cuanto me acercara, se me quitaron las ganas y, además, no estoy seguro de sur capaz de conducir un Ferrari. Dicen que van a subir el uno de enero el recibo de la luz un 10 %, que si sube el precio del petróleo, que si el coste de generación, que si la rentabilidad de la energía fotovoltaica, en fin, que yo tengo en estos momentos la solución pegada a mi mismísimo culo. ¡Tantos millones en investigación y desarrollo desperdiciados!
La pana se va a poner de moda y, si no, al tiempo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Salario



Trabajo en una oficina. Bueno, en realidad, como diría Cortázar, es la oficina la que me trabaja a mi y está haciendo un trabajo fantástico: con esto de la crisis me está dejando irreconocible. Por razones que no viene al caso, estas navidades nos pidieron echar una mano en los almacenes para poder sacar a tiempo unos pedidos. El trabajo en el almacén es duro y hace bastante frío. Hacerlo una vez al año tiene su encanto, es entretenido y te relacionas con compañeros con los que normalmente no lo haces y en un contexto de camaradería y distensión. Yo me llevé a los chicos.

El día anterior en casa les expliqué vagamente en qué consistiría el trabajo y pactamos un sueldo: dos euros y un pequeño regalo. Les pareció bien. Madrugamos, nos abrigamos bien y fuimos a trabajar. Era sábado por la mañana. A la gente le sorprendió verme llegar con los chicos y más de uno debió pensar que iban a ser más un estorbo que una ayuda. Desde el primer claro dejé claro que no. Nos asignaron una tarea y nos pusimos los tres a ello a buen ritmo y sin descanso. Una hora más tarde Cascarrabias´Kid ya había desfallecido. Media hora más tarde ya había un conato de rebelión.

A media mañana nos invitaron a todos a un pincho. Mientras duraba la pausa Cascarrabias´ Kid expuso que para el frío que hacía y lo cansado que era el trabajo, dos euros de sueldo era poco. Reconozco que yo mismo estaba sorprendido de su entrega y que en un primer momento había calculado que nos quedaríamos sólo una o dos horas trabajando y que luego les devolvería a casa. Le di la razón y le pedi que valorará el mismo cuál debía ser el sueldo justo según su opinión. Los ojos le hacían chiribitas y su hermano contenía la respiración. " Tres euros", aventuró. Joer con el sindicalista. Pedía un aumento del 50 % en las condiciones del Convenío Colectivo. La verdad es que se lo merecían y acepté. Tras la pausa reanudaron la labor con renovadas fuerzas.

Acabaron derrengados.

La experiencia tuvo muchas lecturas y todas positivas. Ellos no lo saben pero se ganaron el respeto de mis compañeros. Un respeto sincero. Experimientaron en carne propia lo que significa trabajar, lo que hacen su padre y su madre todos los días para poder irnos luego en verano de vacaciones. Escucharon con espanto que hay niños de su edad que hacen eso mismo todos los días, de lunes a domingo, por menos dinero del que ellos ganaron, para poder alimanterse. No es lo msimo que te lo cuenten, a que te lo cuenten despues de una mañana tan dura. Les conté que no todos los trabajos no son igual de penosos y que cuanto más estudia uno, mejor es su entorno de trabajo y, sobre todo, más posibilidades tienen de elegir.

Por cierto, el Agente Naranja no se quejó en ningún momento y se afanó con alegría y sin queja, sin desfallecer. Hubiera repetido si le hubiera dejado, sin la necesidad de la recompensa, por el puro placer del esfuerzo y de la compañía

viernes, 17 de diciembre de 2010

Responsabilidad




La semana pasada el Agente Naranja tuvo problemas con el menú. Nos levantamos de la mesa y se quedó en la cocina esperando a que el entrara el hambre. En el salón echaban una de 007 y, vaya por Dios, no le entraba el hambre. Miraba por la rendija, quería ver la peli, estaba incómodo y el apetito estaba de nones. Qué hacer. Entró en el salón en medio de una escena de acción y anunció que ya había terminado.

Le acompañé hasta la cocina y efectivamente le plato estaba vació. Pero me olió a chamusquina y el pescado estaba donde mi imaginaba, en el cubo de la basura. El tío se cree que la policía es tonta.

Se quedó de piedra. No se lo esperaba. No le dije nada, pero creo que estaba tan arrepentido que si le hubiera dejado se hubiera puesto a comer de la bolsa de la basura.

No me enfadé, no le levanté la voz, pero le castigue. Se quedó sin propina, sin peli y sin ir a ver el partido del Real Oviedo. Ni rechistó. Arrepentidos los quiere el Señor.

Luego, por la tarde, le llamé al confesionario. Él tío ya debía estar extrañado que no le hubiera soltado el rollo antes. "Lo peor de lo que has hecho es que has dinamitado tu crédito" y e expliqué lo que es la confianza y la importancia que tiene que la gente siempre en cualquier circunstancia confíe en tí. Para mis adentros pensé que esto mismo yo no lo aprendí probablemente hasta que cumplí la treintena, asi que no se trataba de machacar al muchacho, pero sí de ir sentando unas bases.

En un primer momento el castigo que le impuse me pareció un poco excesivo y me plantee rebajárselo, pero luego, viendo como se las gastan los chicos de la navegación aérea, estoy convencido de que hice lo correcto. Porque en esta sociedad se ha perdido absolutamente el sentido de la responsabilidad y es grave, porque si somos libres para decidir sobre nuestros actos, debemos estar dispuestos a apechugar con las consecuencias. Si consigo que los chicos sean capaces de entender esto, les habremos hecho un gran favor. A ellos y a la sociedad.

La foto que ilustra esta entrada es un buen ejemplar de Amanita Phaloides. Define bastante bien mi estado de ánimo y lo que pienso de estos tiempos oscuros.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Contrabando



Sabían perfectamente lo que iban a buscar. Planearon la operación como en otras ocasiones. Las diferentes unidades de la Guardia Civil salieron de sus cuarteles a la hora que estimaron oportuna, pero confluyeron en la Cañada todos a la misma hora, con puntualidad británica. La llegada en vuelo rasante del helicóptero era la señal convenida. Al punto el poblado de chabolas se vio rodeado de guardias a caballo para impedir las fugas campo atraviesa y los jeeps con las unidades de élite tomaron el poblado en manada por cualquier camino o vereda practicable. Los secretarios judiciales en una tercera etapa levantaron acta de las montañas de cobre robado con cierta desgana, por pura formalidad y mostraban la misma ansiedad y nervisosismo por el éxito de la operación. Al poco tiempo, tras los primeros registros e interrogatorios, empezaron a aparecer afortunadamenten los primeros ejemplares: Ana Karenina, Luz de Agosto, Los Budeenbrook, Las Ilusiones Perdidas,La Sangre Ajena y otros.

El chivatazo que había desencadenado una operación de tal magnitud había sido muy preciso y tenía más visos de verosimilitud que en ocasiones anteriores. La operación se podía considerar un éxito. Las autoridades se habían incautado de casi mil ejemplares, algunos de títulos señeros y la mayoría en muy buen estado de conservación. Los habían encontrado en cámaras,j unto con los puros y las botellas de champán francés con las etiquetas desgastadas.

Los libros eran cada vez un material más escaso, peligroso y difícil de colocar en el mercado. Quienes traficaban con libros, lo sabían y eso hacía su posesión más valiosa y su valor más elevado. El cártel de los Charlines obstentaban desde hace meses la hegemonía en el mercado literario. Colocaban best-seller a mansalva y con sospechosa facilidad. Alguien dentro de la banda había tenido una idea brillante y se había apoyado en el clan de los senegaleses para sondear el mercado y colocar la mercancía. Quiénes mejor que los senegaleses, que se pateaban todos los días las zonas más escogidas de la ciudad tratando de vender sus baratijas y sus prendas falsificadas. Los morenos, de tanto insistir, acababan siendo personas conocidas y aceptadas, allá donde entraban, como algo cotidiano. Algunos les compraban alguna cosa, otros se los quitaban de encima con cajas destempladas, muchos les llamaban por su nombre y charlaban juntos amigablemente, pero sobre todo, unos y otros, hablaban en su presencia libremente sin ninguna cautela de cualquier tema y sin reparar en ellos. Nadie como los senegaleses conocían los intestinos de la ciudad, tenían información de todo tipo y del todo fiable y los charlines se valían de esa información para saber donde podrían robar nuevo género o quien andaba buscando este o ese otro título. Un confidente ocasional había puesto puso a la policía sobre la pista de lo que estaba ocurriendo y cómo.

Cuando salió al mercado el libro digital nadie sospechó lo que luego pasó. Fue aceptado como algo normal. Tenía que suceder. El mercado estaba lleno ya de tabletas, teléfonos multidisciplinares, ordenadores cada vez más portables y más pequeños. El mercado demanda nuevos accesorios, más nuevos, más planos, más pequeños y ahí se colaron los libros de pantalla plana, los libros digitales.

Al principio se traducían los libros clásicos al nuevo formato y aún se veía gente leyéndolos en el suburbano. Duró poco. La gente se pasaba los libros sin pasar por caja y tuvieron que asumir las instituciones públicas el digitalización de los libros sobre los que ya no pesaban los derechos de autor. Luego ya, ni eso. Al poco tiempo también la enésima crisis dejó a las administraciones públicas sin fondos para cultura y una evolución de la tecnólogía hacia dispositivos más reducidos y camuflados en la ropa y el aleinto, acabó condenando los contenidos a una literatura de abecedario, balbuceo y abreviatura.

Por aquel entonces hacía ya décadas que se habían dejado de editarse libros y las bibliotecas se habían donado en bloque a las fábricantes de biomasa, en las escuelas los alumnos pasaban curso si sabían encender y apagar un equipo eléctrico, si no se les colgaba el dispositivo o si sabían enchufar el cargador de la batería. Ahora la ropa es inteligente, pero no abriga, todo el ocio cabe en unas gafas que nos bombardean la vista pero no entretiene y en los hospitales también se ha dejado de curar, ahora los ciudadanos hemos sido declarados de usar y tirar. Cosas del progreso.

Entre tanta desolación y barbarie alguien un día recordó que antaño era posible pasarse una tarde en el más completo y absoluto silencio, sentado en un buen sillón de orejas y, con la sola y cálida compañía de un montón de páginas. Ya tenemos todos los elementos, una incipiente demanda, una escasa oferta y el creciente recelo de las autoridades. Verdaderamente debía haber algo subversivo en la búsqueda de un placer tan insano e improductivo, pero mientras haya tráfico de libros, habrá esperanza. Dadme una buena lectura y eregiré una civilización

viernes, 19 de noviembre de 2010

Radios y mantas



Yo lo comenté en una ocasión. Cascarrabias´Kid es como una radio, emite las 24 horas, da igual que sea en onda larga o frecuencia modulada. Jamás le darán un Ondas. El Agente Naranja es silencioso, pacífico, reservado.

El Agente Naranja es como una manta. Tiene una facilidad pasmosa para coger postura encima de uno y en el momento que coges el sillón, lo tiene uno plantado encima. En ese sentido Cascarrabias´Kid es un guindilla y tiene mas esquinas que un poliedro. Tenerlo encima es una tortura.

No pueden ser más diferentes.

Cuando eran más pequeños aún, Cascarrabias´Kid siempre jugaba con palos en el parque y El Agente Naranja con piedras. Al regresar a casa uno tenía los bolsillos agujereados la mayor de las veces y al otro le pesaban los pantalones una tonelada. Si hay por ahí algún freudiano, quiromante o novelista, que los tres vienen a ser una misma cosa, que aventure por favor alguna teoría que aporte un poco de luz a estas diferencias en los rasgos de su más intima personalidad. Yo me lo he preguntado muchas veces y no soy capaz de hilar un argumento convincente que ligue los palos y las piedras con sus modos de actuar y pensar. En fin.

Cascarrabias´Kid es un niño transparente. Fácil de entender y, sobre todo, de preveer. El Agente Naranja para mi es un misterio. Lo nuestro no es un problema de comunicación, sino de lenguaje. Nos hablamos, nos tocamos, nos besamos, nos miramos, nos queremos, por la calle solemos ir de la mano... pero tengo la sensación de que nada de eso lo hacemos en el mismo idioma. Cuando le hablo, soy incapaz de preever del efecto que puedan tener en él mis palabras. El "feed-back" siempre me desconcierta y rara vez coincide con mis expectativas. Tengo la sensación de estar perdiéndome algo bueno e importante y me da rabia. Me gustaría respirar su mismo aire y al mismo ritmo que él, pero jamás lo consigo. Nuestras órbitas corren paralelas pero nunca se cruzan. Tampoco es una situación desesperada ni frustrante,- siempre recibo de él mucho mas de lo que cabría imaginar- pero si incompleta.

El Agente Naranja no discute, no se revuelve y cuando se le riñe, calla. Campanilla le entiende bastante bien, por lo menos bastante mejor que yo. Los dos circulan en la misma órbita y hablan el mismo idioma. No es envidia, es asombro.

Una de las mejores maneras que yo tengo de descubrir los anhelos y gustos del Agente Naranja es mediante sus dibujos. En este blog hay alguna muestra de alguno de ellos. Para quienes los vean sólo son dibujos de un niño más o menos habilidoso. Para mi son libros abiertos. Enciclopedias.

Hay tanto afecto y cariño, que suple cualquier otra carencia.
El dibujo de arriba es suyo y en él, sin que sirva de precedente, aparecemos toda la familia.

martes, 16 de noviembre de 2010

La Tragedia Griega



Los griegos en época de Aristóteles sí que sabían lo que era una buena tragedia. Las tenían bien protocolizadas, con su coro, su mímesis, su catarsis, su anagnórisis. Sus personajes eran redondos y palpables y a través de la trama se representaba ante los ojos del espectador su lamentable caida, o sea, que la cagaban pero bien. "Edipo Rey" de Sófocles es una de las grandes cumbres de la civilización.

Las tragedias hoy en día son de chichinabo, una bagatela. Me refiero a las tragedias de la vida real, no a las literarias. O bien porque son de patio de vecinos (de droga y alcohol, avaricia y semen), o bien porque están tan pegadas a la realidad que no despiertan ninguna pasión que eleve nuestra imaginación ( quedarse en el paro, que te desahaucien, que no puedes pagar más la hipoteca), o bien porque estamos tan acostumbrados a verlas en la televisión que ya ni se nos atragantan las palomitas.

El domingo tuvimos la oportunidad de presenciar una tragedia deportiva en toda regla, con todos sus elementos: el heroe, Fernando ALonso, el elegido de los dioses, el piloto perfecto que tras gran trabajo y tesón supera todas las dificultades, se impone a los elementos que estaban en su contra, vence a Tirios y Troyanos y contra todo pronóstico se queda a escasos centímetros del éxito total, descubre de pronto, tras un golpe de infortunio, un rasgo hasta entonces desconocido de su personalidad, descubre que es mortal ( anagnórisis). Los memos de su equipo yerran la estrategia y privan al rutilante héroe de la victoria final y de su consagración como héroe total. Todos los mortales reconocemos lo duro de la caida ( catarsis) y sufrimos con él, nos compadecemos ( unos con más mala leche que otros, todo hay que decirlo). La catarsis llega a su punto álgido cuando nos enteramos no sólo de que el héroe ha caido, si no que además ha llorado ( es mortal, mortal de la muerte) y la mega mega catarsis se acrecienta cuando nos enteramos de que el héroe - ese tío que iba de sobrado y era un borde integral- en lugar de arremeter contra el destino y contra el gilipollas del ingeniero o del jefe deportivo de Ferrari, declara que ahora se siente más unido a Ferrari que nunca.

Ahora sale el Corifeo y dice que los que se las prometían felices y se pensaban poderosos e invencibles también están expuestos a la crudeza de la vida y de los elementos.

Cae el telón.
Enhorabuena a los vencedores.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Eguiguren



El señor Eguiguren es el presidente del Partido Socialista en el País Vasco y quien ha estado en casi todas los procesos negociaciones con ETA. Posiblemente pocas personas conozcan en España mejor las cloacas del Estado.

Últimamente el señor Eguiguren ha sido noticia y ocupa titulares en todos los medios de comunicación. No voy a entrar aquí en si el señor Eguiguren ha estado acertado en sus declaraciones, si ha tenido o no falta de sensibilidad con las víctimas, si ha obrado como un pinín ( = ingenuo), si es un héroe o un villano. No me importa. Ni siquiera tengo una opinión al respecto. Cuanto mas viejo me hago, más me supera la realidad.

Lo que de verdad me interesa es la actitud del señor Patxi López, Lendakari, con su compañero de partido y supungo que también amigo. Ante el acoso de los periodistas y ante la campaña orquestada en contra del señor Eguiguren, el señor López dio un paso al frente, firme, inequívoco y espontáneo, para defender la honorabilidad del señor Eguiguren. No le disculpó. No le dio la razón. Sencillamente antepuso las virtudes de su amigo - lo llamo "hombre bueno" y no había artificio en la expresión- y dejo bien claro que aunque pudiera haber errado en forma y fondo, no era de recibo la mala baba de tanto político de colmillo retorcido y tanto periodista taimado y oportunista. Nadie se lo pidió, pero el señor López expuso su cargo, su integridad política y su persona en defensa de su compañero.

Cuántas veces en nuestra vida cotidiana, ante ataques a nuestros compañeros, amigos, conocidos, familiares o ciudadanos anónimos cuyos atropellos presenciamos impávidos, callamos y otorgamos. Ya lo dijo una vez Isabel: " cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena". ¡ cuánto camino queda aún por recorrer!

viernes, 5 de noviembre de 2010

El peso de la Gloria




Cascarrabias´ Kid y El Agente Naranja son dos privilegiados. Conocen el peso de la Gloria, así, con mayúsculas. De hecho todas las mañanas, cuando tienen cole y se hacen los remolones en la cama para levantarse les amenazo con el peso de la Gloria. No todo el mundo está capacitado para soportar tal peso. Mis hijos ahí se andan. Lo llevan mal, sinceramente.

También, cuando intentan enfadarse conmigo, cuando detecto un conato de rabieta les aviso, "¿ tú conoces el peso de la Gloria?". Lo cierto es que la aborrecen, pero el éxito no discrimina, si te toca te tocó y punto. El Agente Naranja es más resignado, pero Cascarrabias´Kid bracea y se defiende como gato panzarriba. Surte su efecto. La rabieta se disuelve desplazada por el esfuerzo de sostener tamaña responsabilidad.

No cabe duda, son unos afortunados, pero humildes. No les va la Gloria y lo entiendo. No pueden verla ni en pintura. Tanto éxito a tan temprana edad, abruma, les aplasta. También es verdad es que poco a poco se van acostumbrando y que no tardará en llegar el día en que dobleguen a la Gloria y sea ésta la que escape de dos individuos tan agraciados y esclarecidos. El día menos pensado.

Firmado: Culo Gordo, alias " La Gloria". 75 kilos.

jueves, 28 de octubre de 2010

Secretos


Toda familia que se preste guarda en su seno un gran secreto. Algunas familias atesoran muchos secretos. Otras familias tienen tantos secretos que sus miembros son unos auténticos desconocidos entre si, arcanos insondables. No es menos cierto que también hay familias que por mucho que crezca el diámetro de la tierra, que por muy lejano que esté el horizonte y aunque nos dé el sol en la cara, se les ve venir de muuuuuy lejos. Permitanme que no específique en qué tipología familar me adscribo. Voy a limitarme a contar un secretillo. El secreto de las sardinas

Campanilla no come sardinas. A los chicos les jode, porque ellos sí comen sardinas. Las comen en toda su gama de formatos: bocarte, boquerón, parrocha, sardina y en lata. Lo llevan mal. Los formatos mini... todavía, el formato Big Atlántico... muy muy mal. Es por culpa de las espinas. En la parrocha lo soportan; en la sardina, no. Cada vez que pongo sardina... o me paso media hora viviseccionando cada pez, o les meto la sardina en un bocata a ver si con la miga pasa. Da igual. No hay manera de que desaparezcan las espinas. Me he planteado incluso ponerles kepchup, pero aunque es un corrosivo sin par en la cocina, dudo de que tenga suficiente poder para disolver las espinas de la sardina. Todo será cosa de probar...

Luego están los agravios comparativos, que no ayudan nada.

- ¿ Y mamá por qué no come sardinas?

El techo de la cocina es blanco. Blanco "damepaciencia". Pero la única manera de conseguir eludir el inminente motín y conseguir que se las comieran era hacer de la necesidad virtud y ponerles al corriente del secreto.

- ¿ No sabéis por qué Campanilla no come sardinas?, ¿ de verdad no lo sabéis? ( mirada perpleja de Campanilla, gran efecto dramático)

No lo sabían, ni los chicos ni la misma Campanilla, les sorprendía no saberlo y estaban dispuestos a cualquier cosa por descubrirlo, cualquier cosas como, por ejemplo, comerse las sardinas.

Y ahí seguimos, sin desvalar el secretro, porque cuando se las han acabado, horas después, se les olvidó por qué las estaban comiendo y se olvidaron de preguntarme por qué Campanilla no come sardinas. Hasta la siguiente ocasión, en que al verlas se acuerdan y se queján:" eh, que no nos has dicho por qué Campanilla no jala sardinas". " Acaba tu plato y te lo contaré".

( Por si las moscas, tengo una gran historia en la recámara, pero como en Itaca lo mejor es el viaje, no la meta)

lunes, 18 de octubre de 2010

Inquietante


El Agente Naranaja está convencido de que será director de orquesta o concertista de piano. Va a clases de música desde hace un par de años. No toca una mierda, pero ya sabe dónde va a dar sus primeros conciertos: Londrés, Viena, Madrid - todo muy humilde-, y que será a los dieciséis años. El tío no dejar de tener gracia y no seremos ni Campanilla ni yo quienes le bajemos de la nube. Al contrario, seríamos los primeros que estaríamos encantados de que sus sueños se convirtieran en realidad, incluso en un... quince por ciento, por decir algo. Bueno también quiere ser rugbista y policía. Para trabajar ya esta su padre. Hace bien.

Este fin de semana nos encontramos con la carta que reproducimos en foto mas arriba y que transcribo a continuación literalmente:

"(borrón) no os preocupéis por mi, me voy a londres / a estudiar musica bale, para tocar el piano, tocare, cinco concie, en londres y dos en viena y, en oviedo. cinco, y yelos dedico a mis abuelas y a, mi familia y a los demas . de oviedo".

¡Cágate lorito!

domingo, 10 de octubre de 2010

De justicia




A Vargas Llosa creo que me lo descubrió Ana. Yo debía tener 13 o 14, quizás 15 años y ella leía "Pantaleón y las Visitadores". Por aquella época aún no me interesaba la literatura ni poco, ni mucho, ni nada y la lectura mucho menos. Ana nos comentó el argumanto del libro y logró captar nuestra atención. No tiene mucho mérito. El argumento es tan desorbitado que es díficil que no te llame la atención. Creo que aquel libro fue uno de los que nos leía en alto antes de ir al saco de dormir en las noche de verano cuando estábamos de campamento, pero tampoco estoy muy seguro. Sí recuerdo eso, que Ana leía en alto el libro que se tenía entre manos y que todos a su alrededor nos quedábamos lelos escuchando. Ana sólo tenía un año más que nosotros y nosotros descubríamos con aquellas lecturas que las novelas no tenían porque ser tediosas e incomprensibles, que también podían ser divertidas y entretenidas, que no es un descubrimiento menor.

Años más tarde, tampoco sabría precisar exactamente cuando, sólo que ya estaba en la facultad estudiendo literatura, me lei por fin aquel libro que tanto me había llamado la atención. No defraudó mis espectativas, ni mucho menos. Fue una lectura amena y divertida.

Del segundo libro de don Mario del que guardo recuerdo fue " La ciudad y los perros". El libro era de mi hermana Isabel y se lo sustraje un verano, posiblemente en le primer año de facultad, que me ganaba la vida pintando casas y que entre brochazo y brochazo me aburría soberanamente. Leyéndolo tuvo la absoluta certeza de que el libro me estaba hablando directamente a mi. Daba igual que la historia trascurriera en una escuela militar en el Perú en los años cincuenta del siglo XX. La historia era tan real y los personajes tan afinados que era como si alguien me estuviera contando al oido su experiencia y sus peripecias escolares, tan similares a las mías, salvando las distancias. Porque si algo tiene Vargas Llosa y los buenos escritores es la de crear un universo tan real o más que el que hay más allá de mi ventana con la sólo ayuda de un puñado de palabras. Ese milagro, cuando sucede, es inefable y muy muy necesario, como el mismo Vargas Llosa ha comentado en tantos ensayos y articulos.

Aquellos dos primeros libros me han hecho un devoto del escritor. No me lo he leído todo, ni todo lo que he leido me ha gustado, pero le concedo la maestría en todos y cada uno de sus escritos.

Lecturas aparte, el ciudadano Vargas Llosa me parece un modelo de integridad e independencia, un intelectual en peligro de extinción. Se puede estar a favor en contra de sus postulados sociales, políticos, económicos, pero no se le puedo negar su capacidad de escuchar, analizar, rectificar y, sobre todo, persuadir esgrimiendo como arma solamente las palabras.

Anda el mundo revuelto estos días porque le han concedido el Premio Novel de Literatura. Lo anómalo es que no se lo hubieran dado antes.

viernes, 1 de octubre de 2010

Huelga General


-¡ Papá, papá!, ¿ por qué en este sábado radiante, despues de una dura semana de trabajo, que vamos en el coche al pueblo, estamos parados en este magnífico atasco?

- Porque los mineros han cortado la carretera.

- ¿ Y por qué han cortado la carretera los mineros ?

- Para protestar porque no les pagan y peligran sus puestos de trabajo?

- ¿ Y por qué peligran sus puestos de trabajo ?

( Tras unos segundos de pausa)

- Veras hijo, ahora como todos los niños sois buenos, los Reyes Magos ya no os traen carbón y como los Reyes MAgos no necesitan ya carbón, ha bajado la demanda y nadie necesita más mineros que extraigan el carbón de las minas ?

- ¿ Y eso es bueno o malo?

- Malo porque los mineroa se van a quedar sin trabajo y sin trabajo no ganan dinero y sin dinero no pueden pagar ni la casa, ni la comida ni las vacaciones.

( Tras otros segundos de pausa)

- Entonces si nos portamos mal los Reyes Magos nos volverán a traer carbón, ¿no ?

- ¡Glups!

viernes, 24 de septiembre de 2010

Nuevo Curso



Se acabó el verano. Era hora. La verdad es que no ha sido igual de bueno para todos. Los muchachos han tenido un verano de lujo: que si campamento, que si playita, que si en el pueblo con los güelos, que si camping. ¡Ya quisieran muchos! Campanilla y yo sabemos que el invierno es duro, que los años de la infancia son muy cortos, que pasan volando y queremos que disfruten los veranos con la intensidad y la infraestructura que nos permitan nuestros bolsillos y nuestro tiempo porque sabemos y queremos que les queden buenos recuerdos de estos años.

Eso sí. Ahora que se ha acabado el veranito se han tenido que tragar el sermón de la montaña.

- Muchachos, habéis disfrutado del verano porque Campanilla y Culo Gordo han puesto todo el esfuerzo e interés en que así fuera. Pero ahora el verano se acabó. Comienza el curso y sois vosotros los que debéis dar el callo.

El Agente Naranja comienza el primer ciclo de primaria y Cascarrabias´Kid el segunda ciclo de primaria. Palabras mayores. En líneas generales no tenemos queja de su actitud hacia el estudio, pero queremos que tengan claro que las actividades del próximo verano estarán directamente relacionadas con su rendimiento académico. Si ellos se esfuerzan, Campanilla y Culo Gordo cumpliremos. Si ellos no cumplen, el verano será monótono y aburrido. ¿ Les suena el discurso?, ¿ vuestros padres también os soltaron el mismo rollo cuando estabais en el cole?

En fin, esperemos que el discurso haya calado. Les mantendremos informados.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Me vacilan



Me chulean, me vacilan, se burlan. Cómo han cambiado las tornas.

El otro día mandé a Cascarrabias´Kid a lavarse los dientes antes de irse a la cama. El tío estuvo de romería, como todos los días. A los cinco minutos, volví a repetir la orden y continuó la farra. A la tercera fui a buscarle al baño y me lo encontré manso como un corderito, lavándose los dientes, mirándome de reojo y con la sonrisa que no le cabía en la boca. He pasado de poner los anzuelos a que me los pongan y éste me lo tragué hasta el píloro.

Y por si quedaba alguna duda, con el cepillo en la mano y sin poder disimular la juerga, finjiendo inocencia, me preguntó, "¿ qué pasa?".

Angelito.

No tenía la más mínima intención de desafiar mi autoridad, sino de burlarse de ella. Soy de los que piensa que en esta vida hay que saber ganar y perder. Yo perdí y traté de asumir la derrota de la manera más elegante posible, y sobre todo, minimizando daños y evitando que además de batirme me humillara. Frené mi ímpetu, me bebí la cólera y lo mandé a la cama con el tono más neutro del que fui capaz.

La anécdota es sin embargo un síntoma de algo más inquietante. En los últimos meses, en relación con los muchachos he experimentado cierto cambios, muy sutiles, casi imperceptibles, que me llenaban de desasosiego. Antes - hace apenas quince días - no sabía cómo describirlo. Ahora, atando cabos, sí. Sus progenitores hemos dejado de ser el centro de su universo, se ha desplazado el centro de gravedad, lenta pero inexorablemente. Yo hemos empezado a ser en sus vidas seres de algún modo prescindibles y esto no acaba más que empezar. El golpe es duro, porque durante estos ocho largos años nuestra vida de alguna forma siempre ha estado ligado a ellos, nuestro centro de gravedad era su mismo centro de gravedad.

Habrá que adaptarse a la nueva situación, pero da tanta pena, y fue tan bonita.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La Capilla Sixtina



Dice la prensa que se plantean restringir las visitas a la Capilla Sixtina para evitar el deterioro de las pinturas. Una verdadera pena. Ni imaginar puedo la cantidad de turistas que se van a quedar sin su foto o sin su sello compostelano, perdón, sixtiniano. Los viajes hoy en día parecen una gimkana, hay que ir pasando pruebas: la foto de la torre Eiffiel, la foto del Big Ben, la foto de la Torre de Pisa ( ¡las tengo todas!).Soltad a cien turistas de cien países diferentes una tarde en Paris con una cámara de fotos y al final de día el 80 % de las fotos serán parecidas. Me apuesto lo que sea.

Estuve en Roma una hermosa primavera de hace casi veinte años. Fui como un turista normal, esto es, a tirar la monedica en la Fontana de Trevi, a tomarme un helado en las escaleras de la Plaza de España y a darse un garbeo por la Ciudad del Vaticano. Como cualquier turista normal también tenía la intención de ver los museos vaticanos y la Capilla Sixtina. A qué cóño va a ir si no uno a Roma o a París o a Londres, si no es a comportarse como un turista normal y hacer las cosas que hacen todos los turistas. Yo, sin embargo, a pesar de haber estado en Roma y en la mismísima Ciudad del Vaticano me quedé sin ver la Capilla Sixtina. Cuando vi que entre yo y la magnificencia de las frescos de Miguel Ángel había no menos de dos o tres horas de cola, decidí que la magnificencia podía esperar y me fui a tomar un capuchino a una terraza. Lo mismo me pasó en otra ocasión en Florencia. Entre yo y el David se interpusieron varios viajes de estudios de bachilleres españoles y también había terrazas cerca. En Florencia sí visité la Galería de los Uffizi porque efectivamente no había cola. Recuerdo que lo visité cuando quedaba poco tiempo para ver cerrar la galería y me vi obligado a visitarlo tan rápido que cuando pasé por delante de los cuadros de Adán y Eva con el rebufo se les calló la hoja de parra.

Me pregunto que sería de nosotros los turistas si nos quitarán las iglesias, los museos y las terrazas. Qué vacío existencial tan grande.

Estoy seguro que es bueno que los turistas nos culturicemos y estoy seguro de que alguno de nosotros somos capaces de estremecernos ante la contemplación de la belleza, pero me cuestiono si es necesario ir tan lejos a buscarlo y pasar tantas incomodidades. Cuántos de nosotros hemos estado en el museo provincial de nuestra ciudad, cuántos de nosotros hemos acudido en el último año a una exposición artística en nuestras ciudades de provincias. Vale, no es la Capilla Sixtina, pero tampoco está escrito en ningún lado que la Capilla Sixtina tenga que gustarle a todo el mundo, ¿no?, o que una no puede estremecerse ante la contemplación de ese edificio señero de tu ciudad que atesora tanta historia y que tus antiguos conciudadanos levantaron con tanto esfuerfo, tesón y buen gusto.

Ahondando en el argumento. En otro viaje con Berhard, el mismo amigo con el que circulamos a gran velocidad derrapando por los pasillos de los Uffizi, caimos en La Capilla de los Scrovegni en Padova. La tal capilla fue adornada por los frescos de Giotto ( busquénlos en google), un personaje central y embrión del Renacimiento. Es una capilla que poco tiene que envidiar en importancia y hermosura a la Capilla Sixtina y que tuve la suerte de poder visitarla a solas con mi amigo Bernhard y su novia, durante todo el tiempo del mundo y con todo detalle, porque las guías turísticas no le deben considerar suficientemente importante

De esta visita no conservo ninguna foto. Ni falta que me hace.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Por qué no todas les leches son iguales.



La leche ya no es lo que era. Antes era algo grande, era - nunca mejor dicho - la leche; ahora vas al supermercado, compras un chupa chups y te regalan un litro de leche. La leche ya no tiene ningún valor.

Reconozco que nunca me ha gustado la leche y que jamás en toda mi vida he tomado un vaso de leche sola, siempre la he tenido que tomar con algo, preferiblemente café. Sin embargo reivindico desde aquí el consumo de la de una determinada marca de leche: La Central Lechera Asturiana.

¿ Por qué?

Porque la Central Lechera Asturiana es la marca de la Corporación Alimenticia Peñasanta. CAPSA es y sigue siendo una cooperativa de ganaderos que en 1970 se unieron para comercializar sus productos y hacerse fuertes frente al mercado. Tiene una estructura empresarial peculiar con su presidente y su consejero delegado, pero el peso de los socios, de los ganaderos, sigue siendo determinante.

Porque mientras la mayoria de las fábricas embotelladoras pagan a los ganaderos una mierda por el litro de leche, CAPSA es quien más paga al ganadero por cada litro de leche.

Porque CAPSA tiene un compromiso decido por la defensa del campo asturiano.

Porque si las explotaciones ganadera subsisten se revitaliza la vida rural, se combate el exodo a las ciudades, se consilida un futuro viable y de calidad en el campo asturiano, a todos los niveles: humano, económico y también medioambiental.

Porque no todas las empresas embotelladoras son tan escrupolosas con los estándares y controles de calidad de la leche que embotellan, en fin , que es verdad que todas las leches no son iguales y la calidad se tiene que ver en algún lado.

Porque tiene un departamento de I+D+i que le sitúa en la vanguardia de la industria alimenticia española y por su puesto, es un referente para todas las empresas asturianas que desean innovar en gestión, producto, envase, logística, marqueting, distribución, etc.

Porque tiene una imagen corporativa amable, muy personal, divertida, diferente.

Por su compromiso con Asturias.

Por su compromisos social.

Porque hoy acaba de cumplir 40 años.

Por todo ello: FELICIDADES

viernes, 27 de agosto de 2010

En dejes crecer la hierba...


... en el camino de la amistad ( Platón)

Llega una edad en que las cargas familiares anegan todos los espacios y relegamos nuestra vida social y el contacto con los amigos al último puesto del "hit-parade". Mal hecho. Este verano he tenido buenas oportunidades de segar la hierba que dificultaba el camino que conduce a los amigos. En algunos casos la hierba eran aunténticos matorrales, con lianas y cocodrilos y pigmeos. En fin.

Venía diciendo que este verano ha sido generoso en sorpresas. Anna Ejkelboom reservó un día de su semana de vacaciones en Madrid ( vive en Amsterdam) para venirse en tren a Asturias poco más de 24 horas sólo por el placer de darnos un abrazo, recordarnos que sigue viva y que nos quiere. Qué corto se nos hizo y qué larga nuestra gratitud.

La primera quincena de agosto pasé de hombre casado con hijos, a rodriguez. Inefable sensación. Desde hace 8 años que nació Cascarrabias´Kid no sabía lo que era correrse una buena farra. Algún amago, algo tibio, pero una buena fracachela con amigotes... ni me acordaba.

En fin, que ha sido un gusto recuperar tantas buenas sensaciones y conversaciones. Gracias Bili, Chufa, Luigi Agapeta, Dave, gracias a los marqueses de Baltanás, a Anna Ejkelboom, a Juan "el Bueno", al club de buceo, a los chicos de la Calle Costa Rica... Pena que este año faltaron a la cita los Jasper. No se puede puede tene todo.

jueves, 12 de agosto de 2010

No hay con quien tratar



Resulta que todo era una engañifa, un fraude, que nuestro presunto héroe Mohammad Mostafai era un puro farsante. No hay con quien tratar. Hoy salió en la televisión iraní Doña Sakineh Mohammadi Ashtiani leyendo un comunicado de su puño y letra donde confesaba que sí, que era viuda y culpable de adulterio, como se le había acusado. No sólo eso, sino que también se confesó culpable del asesinato de su esposo, hecho este del que no sabíamos nada hasta este momento. Por si fuera poco Doña Sakineh Mohammadi Ashtiani afirmaba no conocer a Don Mohammad Mostafai, su abogado y que, antes de que se cumpliera le pena de lapidación que pende sobre su cabeza, tenía la intención de denunciarle por impostor, por difundir su caso y por aprovecharse de su desdicha para hacer carrera y medrar. Hay gente sin escrupulos. Miren si estaba indignada la mujer que al parecer le temblaba la voz mientras leía la declaración. Sólo le faltaba pedir perdón a todos sus conciudanos por haber levantado tanto revuelo, ella, una indigna y adúltera mujer.

Doña Sakineh Mohammadi Ashtiani está deseando que se ejecute la pena y que la lapiden de una vez, para librarse del peso de su conciencia. La prensa internacional puede decir lo que quiera, pero una mujer como ella no merece vivir. Por eso pidió personalmente salir en la tele para contarles a sus paisanos la pura verdad, su verdad, con pelos y señales. En las calles de Teherán, de Isfahan, Qom o en las rebeldes tierras del Kurdistan habrá algunos estudiantes y profesionales liberales que pongan en duda la veracidad de su arrepentimiento y pública confesión, pero en los lejanos y feraces campos donde crecen los pistachos, en las ruinas de Persépolis donde pastorean las cabras, en las altas cumbres de Erbuz las humildes gentes del campo ven con alivio que su mundo sigue su curso sin alteración y se tranquilizan sabiendo que se ha hecho justicia y que los guardianes de la revolución aún mantiene a Alah de su lado. Alah es grande.

La prensa internacional afirma que Doña Sakineh Mohammadi Ashtiani ha sido coaccionada por el régimen para hacer tal declaración. Qué tontería. Ni me puedo imaginar qué tipo de argumentos y de amenazas se pueden esgrimir para forzar a una persona a firmar en público su propia sentencia de muerte. A una madre de familia con dos hijos. Cómo se la puede convencer para que haga tal cosa. Lo dicho. Es una conspiración internacional, judeomasónica e izquierdista; un contubernio.

La verdad, yo no entiendo cómo haya gente que se alarma porque Irán puede disponer de la bomba atómica.

martes, 10 de agosto de 2010

Mohammad Mostafai



El caballero de la foto se llama Mohammad Mostafai, tiene 37 años, es iraní y se gana la vida como abogado en su país. El señor Mostafai aceptó defender el caso de Doña Sakineh M. Ashtiani, una mujer también iraní de 43 años y madre de dos hijos, condenada a morir lapidada, acusada de adulterio, después de haber recibido los 99 latigazos que contempla la ley. El señor Mostafai con anterioridad ya había defendido otros 13 casos de personas, en algunos casos niños, condenados en su país a la pena capital. Desconozco la suerte que corrieron esas otras 13 personas.

Desconozco también al señor Mostafai, pero con sus 37 años es una persona joven, salta a la vista, y observando la foto parace además una persona elegante, dinámica y decidida. Viendo la foto, parece más un tiburón de los negocios que una persona sensibilida con la defensa de los Derechos Humanos, pero no debemos dejarnos engañar por las apariencias. O sí. A lo mejor el señor Mostafai, recién obtenido su título de abogado y deseosos de obtener éxito y protagonismo en su profesión vio en las causas perdidas una buena opción para su autopromoción y tiró por ese camino sin una vocación humanística muy profunda, puro oportunismo. Pero ay, hasta los corazones más duros tienen su Talón de Aquiles y en la segunda, o quizás en la tercer causa, empatizó con su defendido, y empezó a conocer las miserias del sistema, sus corrupciones, sus vasos comunicantes, sus inmundicias, y la mezcla de empatía e indignación obraron en su conciencia un cóctel explosivo y lo que empezó como una operación de marketing acabó en una dedicación convencida y militante. Desconozco al señor Mostafai, incluso la foto puede no ser suya, sino de un cantante de moda en el país persa, pero las cosas bien pudieron suceder así, o también de cualquier otra manera. El alma humana es a menudo insondable incluso hasta para sus propios titulares. ¡Que me lo digan a mi!

Dejamos sentado por tanto que el señor Mostafai se un convencido defensor de los derechos humanos y de los condenados a pena de muerte en su país. Su país, ay, es Irán. Un país por otra parte, precioso. Posiblemente el país más culto, vibrante y dinámico de toda Asia, a pesar de sus gobernantes. Actualmente Irán es un país sometido a la Sharía o Ley Musulmana, que contempla la muerte por lapidación, otras formas de pena de muerte o, en el mejor de los casos, la amputación de miembros por delitos de índole personal o de conciencia. Doña Sakineh M. Ashtiani fue una de las personas condenadas según la observancia de esta código legal.

Seamos sinceros. El señor Mostafai al aceptar el caso llevaba todas las de perder. No se trataba de defender a una mujer adúltera, si no de oponerse a todo un régimen político-religioso y a una manera de concebir el mundo. En esta historia quien menos parece importar es Doña Sakineh M. Ashtiani y su vida. El señor Mostafai sabe estas cosas, pero su empatía y su sentido de la justicia le impiden rendirse. El enemigo sin embargo es poderoso y él muy pequeño. Qué hacer.

El señor Mostafai pensó en dar publicidad al caso de Doña Sakineh M. Ashtiani através de su blog y la cosa funcionó. Su caso traspasó las fronteras locales y la prensa internacional se hizo eco del caso de Doña Sakineh M. Ashtiani y de las irregularides que habían acaecido durante su procesamiento. Al gobierno iraní, que hasta entonces tenía controlado al joven abogado y a otros tantos como él - para qué están sino los servicios secretos y la policía política - no le hizo ninguna gracia el cariz que tomaban los hechos y se lo hizo saber. Le llamaron a declarar y, a continuación, como modo de presión, detuvieron a su mujer y a su cuñado. El señor Mostafai se dio cuenta que había tocado la tecla adecuada, había golpeado donde más le podía doler al régimen establecido y, si le quedaba alguna duda, la detención de sus familiares no dejaba duda alguna. Entonces sus fuerzas flaquearon, se asustó y huyo del país. Ahora mismo se encuentra en Noruega donde ha solicitado asilo político.

Alguien puede pensar que el señor Mostafai es un cobarde por haber huido del país y dejar en la estacada a Doña Sakineh M. Ashtiani. Yo no lo veo así. Yo sigo pensando que es un héroe cotidiano, de los que son más necesarios, y precisamente su miedo y su necesidad de huir lo hace más humano y más creíble. A mi no me cabe duda que el señor Mostafai ha puesto su grano de arena para mover la descomunal rueda de la injusticia y no seré yo quien le pida más.

Cuando la cordura vuelva a Irán seguramente alguien recuperara la obra y el compromiso del señor Mostafai.

viernes, 6 de agosto de 2010

Vacaciones



La foto que ilustra esta entrada resume el verano y el periódo vacacional mejor que mil palabras: tiempo de reposo, sol, mar, un poco de deporte y sobre todo mucha felicidad.

La playa está bien, el solecito también, los chiringuitos qué te voy a decir yo, el buceo, la pesca, el paypo, las palas, la lectura, el periódico, los helados italianos, las excursiones, los plácidos paseos nocturnos, las comidas en la terraza, los reencuentros con algún viejo amigo, la siesta, el tour, pero lo mejor de todo es el tiempo compartido con la familia, tiempo para estar juntos y, entre bronca y bronca, reirse un rato.

De todos modos el modelo de vacaciones seguido hasta ahora murió definitivamente. Este fue el último año. Hasta ahora era cómodo, niños pequeños y playa por la mañana, playa por la tarde; playa por la mañana, playa por la tarde. Se acabó. Tanto a los chavales como a sus progenitores, el cuerpo nos pide algo más, diferente, nuevo. Ver veremos.

Cacarrabias´Kid nos fue contando su experiencia en el campamento. Cada día, sin que nadie le preguntará, nos iba contando lo que hacía fulanito ( había un niño en la cabaña que iba a las duchas desnudo se tocaba la pirula y se contoneaba cantando: ¡Colita mía!) lo que le había pasado a menganito ( había otro chico que se portaba mal y le pusieron a dormir sólo en una cabaña, otro que se rajó y tuvieron que facturarlo para casa), o nos sorprendía con una canción ( ¡Badabadún, badún, badún badún badero!), una expresión coloquial o un taco. Vino un poco chulito y hubo que ponerle en su sitio un par de ocasiones. Vino muy mal hablado, pero era era de esperar. Qué mal suenan los tacos en la boca de un mocoso. Poco a poco vuelve al redil también en este asunto. En el campamento conoció "la droga", aunque fuera de una manera estrictamente nominal, algún memo la mencionó y hablaba de ella con cierto halo de suficiencia y de misterio que tanto atrae a cierta edades. Lo cierto es que por más que le preguntamos no fuimos capaces de que nos aclarará qué era eso de la droga, por lo que dedujimos que sabe que existe, pero que no sabe qué es. ¿ Será oportuno ir poniéndolo sobre aviso antes de que lo haga la calle?


Los quince días cundieron de lo lindo. Quince días de autonomía y crecimiento personal. Tuvo contacto por primera vez con el dinero: esa porquería que puebla nuestros bolsillos y nubla el entendimiento. Conoció de primera mano que el dinero es un recurso escaso que hay que saber administrar y que las cosas tienen un precio. Ahora debe aprender que el precio y su valor no siempre van de la mano. Tiempo. Ni siquiera sus padres en ocasiones diferenciamos el precio de su valor. Con todo pensamos que también esta experiencia, por lo que cuenta, fue correcta.

La canción del verano. ¿ Recuerdan los payasos de la tele ? Quédense con la melodía de "Había una vez... un circo que alegraba siempre el corazón" y pónganle esta otra: " Había una boa... constrictor que comía negros en Sudán, a veces un inglés, a veces un francés, no miraba raza ni nacionalidad". O esta otra. Cojan la melodía de " la Conga de Jalisco" y digan " Jacinto Benanvente".

Esta losa que todavía veis sobre mi cabeza es pereza en estado puro. Me está costando, pero poco a poco me la voy sacudiendo. Vade retro molicie.

lunes, 12 de julio de 2010

Campeones



Un joven quería ser escritor y pactó con el Diablo. El Diablo le concedió el deseo: " escribirás los mejores cuentos del mundo, eso sí, no los leerá nadie jamás". A mi me pasa algo parecido, soy aficionado del mejor equipo de futbol del mundo: el Real Oviedo, pero sólo lo sé yo: ni el presidente, ni los jugadores, ni la afición, ni la prensa; nadie, no lo sabe absolutamente nadie. Imagínense qué papelón el mío. Me siento como el guardián del anillo, sólo que hasta los malos desconocen el valor de mi secreto y me dan por imposible. La verdad es que viéndoles jugar no me sorprende.Es muy reconfortante saber que el mío es el equipo bueno, a pesar de que se esfuercen en jugar un carajo por puro dismulo y que, como el Mesias, el club esté en la ruina, pero claro, es que su reino tampoco es de este mundo. Sin embargo, el desconocimiento y la ignorancia generalizada no disminuyen mi responsabilidad y mi angustia. Qué pasará el día que yo falte, quién recogera el testigo.

En fin, ayer por la noche viendo jugar a los muchachos de la roja, por primera vez me entró la duda, si tambaleó mi fe en el equipo azul. ¿ Y si había interpretado mal los designios?, ¿ si era el recipendiario del equipo equivocado?, ¿ si el secreto era una fula?, ¿ si no eran los de azul si no los de rojo los que había designado mi oráculo de Delfos particular?, ¡ madre mía que zozobra!

Luego dándole vueltas a la cabeza me di cuenta de que no, de que el equipo bueno seguía siendo el mío, el de siempre, El Real Oviedo, que el secreto seguía estando a buen recaudo conmigo y el partido de ayer había sido tan sólo una señal caida del cielo. Lo que pasa es que en mi equipo faltaban los jugadores adecuados y había que hacer uns transfusión urgente de los jugadores de la roja al Real Oviedo. Hoy mismo les voy a escribir a todos una carta y en cuanto les desvele el secreto seguro que vienen todos contentos y en masa, sin rechistar. Sólo es necesario manejar los argumentos necesarios. Coser y cantar. Ja. Que tiemblen el Caudal y el Sporting B.

Por otro lado, el mundo sigue lleno de pequeñas injusticias. Tengo entendido que aún no le han concedido la pulpo Paul la condecoración de la orden de la jarretera. Vivir para ver. Inaudito.

Gracias muchachos.

viernes, 9 de julio de 2010

De campamento




El jueves pasado mandamos a Cacarrabias´Kid de campamento. Cuando se lo propusimos hace un mes le pareció una idea estupenda, pero lo cierto es que el día anterior le empezó a entrar el miedo en el cuerpo y el día de su partida estaba literalmente cagado de miedo. Pero ahí se iba él, con su maleta, su saco de domir y toda la incertidumbre del mundo. Era la primera vez que pasaría tanto tiempo separado de su familia en un entorno desconocido. Toda una hazaña.

Lo primero que hizo El Agente Naranja nada más arrancar el autobús fue preguntar cuándo volvería su hermano. Esa misma tarde lo preguntó un par de veces más. El muchacho estaba como si le hubieran arrancado un brazo o una pierna. Le faltaba algo vital. Pasados unos días está un poco más tranquilo y acostumbrado.

He ido de campamento toda mi vida. Recuerdo que la primera vez, con la misma edad que tiene ahora Cascarrabias´ con 7 años, fue de colonias a Pola de Gordón y la experiencia no fue muy buena. Añoraba y, sinceramente, no me divertí especialmente. Mis padres no me permitieron que me rajara. Al año siguiente volvi de campamento a Sena de Luna en tienda de campaña y esa segunda experiencia... tampoco fue para tirar cohetes. Yo era el más pequeño del campamento junto con otros ciento y pico chavales, algunos de 15 ó 16 años y sus intereses y los míos diferían bastante. Al año siguiente volvi de campamento, con los Scouts. Con muchachos de mi edad y con un grupo reducido: 10 ó 15 chavales. De aquella ya debería tener yo 9 años. Por fin a la tercera fue la vencida. Igual que de los primeros dos campamentos apenas tengo recuerdos ( el cerebro es una máquina piadosa y amable), del tercero podría contar mil anecdotas. Recuerdo a casi todos los compañeros, a los monitores. Absolutamente todo.

El próximo jueves lo tendremos de vuelta en casa. Su hermano se alegrará, aunque no lo diga y Cacarrabias´ estará seguro un par de días insoportable, quisquilloso, quejica. Es el peaje que pagamos con gusto.

A Campanilla y a mi de este campamento, de momento y sobre todo, nos quedará un recuerdo imborrable de la primera carta que recibimos de Cascarrabias´Kid. En el año 2010 las cartas manuscritas parecen una antigualla de la época de los egipcios, pero tienen una contundecia, un peso específico, una presencia que no hay correo electrónico, ni llamada de teléfono que se le pueda igualar. Conservo casi todas las cartas que he recibido en mi vida, que son muchas tras muchos campamentos de verano y muchos años de residencia en el extranjero. A veces pienso que cuando me jubile y me empiece a flaquear la memoria me sentaré a releerlas una a una y será una buena manera de recuperar toda una vida ( por lo menos hasta la irrupción de la tecnología sms e internet). Pocas me harán tanta ilusión como las cinco líneas de la carta de Cascarrabias´ Kid, con su caligrafia insegura y esmerada, su sintaxis contundente y directa, su expresión rácana, realista y lineal. Detecto su presencia en cada trazo, Palpita.

viernes, 25 de junio de 2010

La Biblioteca de Babel



Me gusta leer. Me gusta mucho leer.

Lo mío con la lectura fue una relación tardía, nada vocacional, que comenzó en mi años de instituto. Era un pésimo estudiante de los todos los veranos arrastraba un par o tres de asignaturas. Mientras mis compañeros se iban de vacaciones yo estaba obligado a quedarme en casa estudiando. No sé si por castigo o porque en casa no sobrada un duro para irse de vacaciones. Lo cierto es que durante las horas en que estaba obligado a enclaustrarme en la habitación, en lugar de estudiar me ventilé la bibloteca familiar. Una biblioteca pésima por cierto. He leido libros cuyos títulos me avergonzaría citar aquí y que jamás reconoceré haber leído. Pero lo cierto es que aquella biblioteca me desarrolló el hábito de leer, la afición y el gusto por la lectura que no me ha abandonado jamás desde entonces y de la que ya no puedo prescindir.

En aquella biblioteca había muchos libros de política, mucha novela española de postguerra, mucha novela social, libros de historia, de tématica bélica; la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial eran temática recurrente; había alguna biografía y también por aquellos días me cayó en la manos el primer libro de poesía que leí sin obligación. Era de Blas de Otero. En ese momento fue todo un deslumbramiento.

También recuerdo de aquellas lecturas desordenadas y anárquicas la excitación experimentada a mis catorce o quince años leyendo algún pasaje erótico en alguna novela de pésima factura. Eran sólo palabras, pero el empalme era inconmensurable. Bueno, mesurable era, pero no no es éste el lugar y el momento de hablar de pequeñeces.

Desde aquellos años hasta hoy las lecturas han sido muchas y bastante mejor escogidas que entonces. Ahora tengo mi propia biblioteca. Una biblioteca muy personal, generosa, ecléctica tirando a clásica, sobre todo de bolsillo, políglota, en algunos casos temática, muy marinera, algo erudita, viajera, bastante ambiciosa, nada convencional.

Me gusta tanto leer que pocas cosas me dan más rabia que comprar un libro malo habiendo tantos buenos por leer. Por norma los "best-seller" están desterrados, pero sin fanatismo. Si hay que leer uno se lee y se es bueno se disfruta y si hace falta se presta y se recominienda. No llego a los extremos de mi buen amigo Xose Daniel que ya hace más de veinte años afirmaba que él sólo leía autores muertos. Toda una declaración de principios.

Leo de todo, pero tengo el gusto literario muy definido, más pulido que las vetas de un diamente. Sé perfectamente lo que me gusta y lo que ni de broma, aunque haya vendido millones de ejemplares en todo el mundo.

Nada me gusta más que descubrir un buen libro. Que yo lo descubra no quiere decir que no sea conocido. Significa que para mi empieza a existir cuando ha pasado por mis manos y mis ojos. En ese casos se me acelera el corazón, se me seca la boca, se me corta el aliento. Me duele leer de la emoción de tener una joya en las manos. Sucede en bastantes ocasiones, porque me vanaglorio de tener un muy olfato excelente para los libros.

La afición por la lectura se la hemos sabido transmitir a los chavales. Mis hijos, cuando se levantan de la cama, no encienden la tele, cogen un libro. Nunca se les ha forzado a leer, pero han crecido entre libros, nos han visto siempre leer, se les ha leido desde que eran bebes y tienen acceso continuado a libros de su nivel e interés: Astérix, Tintín, Mortadelo, Gerónimo Stillton, la colección Bruguera de Clasicos Universales, etc. Leer es vivir la vida varias veces. Pocas cosas mejores se les puede legar a los muchachos.

Tengo un gran aprecio por mi biblioteca, he disfrutado muchísimo viéndola crecer, me lo he pasado muy bién libro a libro, ha habido muchas horas de conversación a su alrededor, hay trayectos en tren que los recuerdo por el libro que me acompañaba y ciudades que recuerdo por la libreria donde adquirí éste o ese volumen y, sin embargo, me planteo en ocasiones deshacerme totalmente de toda la biblioteca. He crecido tanto como persona a la par que lo hacía mi biblioteca que no quisiera privarles a mis hijos del placer de construir sus propia biblioteca. Porque las bibliotecas son personales e intransferibles y dicen más de una persona que el psiconálisis más sesudo, que el análisis génico más preciso y que cualquiera alegato que hagamos ante notario.

Al fin y al cabo, decía Monterroso, que tantas veces mudó de casa y de país y se vio obligado a deshacerse de sus bibliotecas, que todas las lecturas acaban de resumirse en un par de libros. No hace falta más.

Interesados pidan razon en portería.

jueves, 24 de junio de 2010

John Scopes




Tennesse debe ser un Estado tan hermoso como conservador. Sus legisladores se sacaron de la manga en los felices años 20 del siglo pasado una ley, la Butler Act estableciendo que era ilegal "la enseñanza de cualquier teoría que niegue la historia de la Divina Creación del hombre tal como se encuentra explicada en la Biblia, y reemplazarla por la enseñanza de que el hombre desciende de un orden de animales inferiores." El señor Darwin y sus teorías evolucionistas no eran bien vistas en ese Estado americano.

Asi las cosas la "American Civil Liberties Union" (ACLU) decidió retar a las autoridades del Estado y se comprometió a defender a todo aquel que fuera acusado de enseñar la teoría de la evolución en las aulas.

Las personas de la ACLU convencieron al joven de 24 añoss John Scopes, un profesor de enseñanza secundaria en la pequeña ciudad de Dayton y que era el entrenador del equipo de futbol de la escuela para que se animara a trasgredir la norma y enseñar en una clase de ciencias la teoría evolucionista del señor Darwin. La iniciativa estaba respaldada también por un grupo de empresarios de la zona que buscaban publicidad y protagonismo para su pequeña población. El señor Scopes fue la cabeza de turco de ese complot.

Lo cierto es que con verdadera convicción o no , el señor Scopes se prestó al juego y fue denunciado por ello. El juicio fue apoteósico; un clásico de la literatura judicial y un filón para los guinistas de jolivú que se sacaron varias películas sobre los hechos. La representación se saldó con una condena y una multa de 500 dólares que pagó integramente el director de un períódico muy interesado en cubrir la noticia.

Lo que no se puede negar es que la estratagema cumplió todos los objetivos. Dayton obtuvo la publicidad que buscaba, la ACLU logró poner en el centro del debate la pugna entre el creacionismo versus el evolucionismo, la libertad de cátedra, la necesidad de defender la independencia de la ciencia frente a las creencias religiosas.

¿Y mr Scopes, qué logró el señor Scopes?, ¿logró sus objetivos?, ¿fama?, ¿dinero?,¿estaba realmente convencido de lo que había hecho era la correcto? Haya acutado por convicción o por interés, lo cierto es que su actitud fue determinante en la lucha por las libertades y la defensa de la verdad en el primer cuarto del siglo pasado. Los vericuetos de la razón no siempre son heroícos.

Muy mono.

viernes, 18 de junio de 2010

El cole



El Colegio como institución es un grandisimo invento, se mire como se mire. No es la solución para todo, como muchos padres pretendemos, pero es una institución básica que cumple una labor socializadora impagable. Si los padres, además de pedir y exigir, pusiéramos un poquito más de nuestra parte ( "No te preguntes qué puede hacer tu país por tí, sino que puedes hacer tú por tu país", JF Kennedy dixit) sería ya la repera limonera.

Campanilla y yo estamos muy contentos con el colegio público de nuestros hijos. Hasta ahora pensamos que hemos tenido mucha suerte con las posibilidades que ofrece el colegio, con los horarios, con el comedor, con las actividades extraescolares, con el equipo directivo, con la AMPA, pero sobre todo, con las maestras, con los compañeros de nuestros hijos y con los padres de los compañeros de nuestros hijos. La Comunidad Escolar en líneas generales es de lujo.

Repito, estoy hablando de un Colegio Público, con unas instalaciones que ya tienen 50 años, que no ha tenido ni polideportivo ni patio cubierto hasta el año pasado y que como todos los colegios públicos no hace trampas y tiene su cuota de niños inmigrantes como todos los demás colegios públicos. No estoy hablando de Eton.

Además de gustarnos el colegio, ayer sucedió algo que merece la pena contar.

El miércoles por la noche ingresaron al Agente Naranja en el hospital por un ataque de asma. A parte del incordio de sube, baja, baja, sube y reorganizar toda la logística familiar, el muchacho está perfectamente. La pena es que el jueves, que era el penúltimo día del curso, estaban programadas todas las funciones de fin de curso que tanto tantísimo nos gustan a todos los padres. Qué sería de nosotros sin esas fantásticas funciones.

En fin, que cuando se enteraron del ingreso del muchacho durante todo el día nos estuvieron llegando muestras de afecto de todos los maestros ( nos quedó claro que nuestros hijos no son muebles aparcados ) y de todos los padres ( que sienten como propias las vicisitudes de los compañeros de sus hijos) pero lo que nos tocó la fibra sensible fue la idea de una madre que propuso llamar por teléfono al hospital cuando fuera el momento de la actuación del Agente Naranja para que dijera su frase en la función por teléfono en el micrófono del salón de actos.

A parte del efectismo de la ocurrencia ( dicen quienes acudieron que la voz titubeante y torpe del Agente Naranja encogía el corazón), me queda totalmente claro que lo mejor de la vida está siempre en los pequeños detalles.

No ganaremos Eurovisión pero decimos verdades como puños: lo importante es siempre algo chiquitito, algo pequeñito.

Gracias amigos

martes, 8 de junio de 2010

Las amistades peligrosas




Toda la vida convencido de que mi familia eramos cuatro y el Ángel de la Guardia y resulta que somos cinco más el IVA; por orden alfabético: Campanilla, Cascarrabias´Kid, Culo Gordo, El Agente Naranja y su más íntimo amigo, Edipo.

Ya cuando era más pequeño El Agente Naranja se había agenciado un amigo imaginario al que llamaba Pepegüí. Al principio nos hacía gracia la historia que se había montado el chiquillo con el Pepegüí dichoso, pero el cuento dejó de gustarnos el día que se enfadó con nosotros - debía tener poco más de dos años- y amenazó con irse a vivir con su otra familia, que resultó que era la de Pepeguí. En la guarderia, donde también conocían las andanzas del tal Pepegüi y donde consultamos lo que sucedía, nos tranquilizaron, era algo normal y que le pasaría con la edad.

Yo ya de aquella quise aprovecharme de la situación e inscribir a la familia en el Registro Civil como familia numerosa, pero no coló. El Agente Naranja sí jugaba con Pepegüí, pero Cascarrabias´Kid no le pillaba le intríngulis y entonces faltaban pruebas, una partida de nacimiento y dos fotos de carnet. El Ángel de la Guardia tampoco era inscribible.


Pepegüí desapareció igual que vino. Hombre, ayudo un poco el hecho de que cuando Campanilla o yo nos enfadábamos con el Agente Naranja le amenazábamos con largarle con su otra familia, con la de Pepegüí. Y es que donde las dan las toman. El Agente Naranja debió sopesar la calidad y variedad de los menús y seguro que en la familia real se comía mejor que en la familia virtual y además la cama estaba más caliente, asi que optó por enterrar a Pepegüí.

Otro amigo que no le abandona desde la infancia es Rodolfo, el elefante que aparece en la foto. Duermen juntos desde su más tierna infancia y cuando salimos de casa nos puede faltar el pijama, la comida, lo que sea, menos Rodolfo. Es ya un miembro más de la familia.

Al que tengo un poco más atravesado es al otro, al Edipo, que se pasa todo el día malmetiéndonos a mi hijo y a mi por culpa de Campanilla. Nos enfrenta. Cuando la abrazo se cela y luego se pasa él todo el santo día sobándola, abrazándola y besuqueándola. La tiene frita. Yo no sé hasta que punto es inconsciente el deseo de mantener una relación incestuosa con su madre y de eliminar al padre, que soy yo ( mientras que el ADN no demuestre lo contrario). Para mi que algo hay. Tampoco sé que fase del complejo atraviesa el Agente Naranja ahora mismo, si la oral, la anal o la fálica. Posiblemente las tres a la vez porque el tío no calla, da por el culo bastante y me tiene hasta la polla.

Si estamos con estas amistades ahora, qué no tendremos cuando nos llegue la pubertad.

En fin, me dice Campanilla que ha cedido la fiebre de los días pasados. Seguro que por lo menos estiró otro centímetro más.

viernes, 4 de junio de 2010

Las piedras ( y cuatro)




Decadas y decadas más tarde, cuando la dominación de los Ruanos estaba definitivamente asentada y los Facundos se habían acostumbrado a vivir bajo el yugo ruano y nadie les dicutía la patente para ejercer el culto a las piedras, los Melitones paseaban por las esquinas su rencor por su completa derrota militar, moral y religiosa. En los conciliábulos nocturnos seguían suspirando por la llegada de un guerrero victorioso, surgido de sus propias filas, capaz de aglutinar las exhaustas y precarias fuerzas, de retomar las armas y poner a sus enemigos donde se merecían.

Todo ese tiempo alimentaron la esperanza, mientras eran humillados por su condición de derrotados, vigilados por su condición de rebeldes y represaliados por su condición de resentidos. Sólo la esperanza de la venganza les mantenía vivos, despiertos e independientes. La llama de su excepcionalidad se mantenía viva.

Decadas y decadas más tardes surgió de entre sus filas la figura capaz de liderar su resurgimiento definitivo. No les prometió la victoria, por lo menos no la victoria militar, pero supo leer en el ambiente las ansias de cambio y de revancha y fue capaz de ir coleccionando con astucia todos y cada uno de los aspectos singulares de la cultura de los Melitones y armar el discurso sencillo y definitivo.

El Redentor que los melitones llevaban tanto tiempo esperando ya había llegado, estaba ahí con ellos, sólo había que abrir los ojos y aprender a verlo. El ejército que tenía que encabezar era de ángeles, no de soldados, y no les había traido la victoria, les había traido algo mejor, la Salvación, la Vida Eterna, el Reino de los Cielos. Quién podía mejorar una oferta semejante. La vida cotidiana era un mero accidente, un camino pedregoso y duro por el que había que transitar, pero lo que importaba era lo que venía después: el premio.

Aquel hombre supo articular un discuro en el que se habían recuperado los viejos ritos místericos del desierto ( la concepción virginal, la naturaleza divina del hombre, etc) y condensó en la figura del redentor diferentes aspectos de la época gloriosa de la resistencia: los orígenes humildes de los melitones, cuando los Ruanos les obligaron a censarse, cuando se reunían a la ribera de los ríos y sellaban su compromiso de resistencia con un bautizo de agua, cuando se armó la gran trifulca en el interior del templo de los Facundos, cuando crucificaban a las afueras de la ciudad a los Melitones rebeldes, cuando aquel escandinavo estrafalario había sido incapaz de entenderse con el centurión, etcétera.

Los melitones se rindieron enseguida a sus palabras.

jueves, 27 de mayo de 2010

Esto es terrible



Ayer cuando llegé a casa estaban Cascarrabias´Kid y el Agente Naranja viendo ese programa de pura vanguardia que se llama "El Hombre y La Tierra". Les encanta. El programa de ayer iba de ciervos que eran atacados por lobos. Estaban sorprendidos con la mama ciervo que escondió en el bosque a los cervatillos y se expuso ante la manada de lobos para desviar su atención, alejar a los depredadores y proteger a sus hijos. Heroico. Salvo la vida de milagro.

Al final del programa, cerrando el círculo cinegético estaba el hombre, mejor dicho el cazador. En cuanto Cascarrabias´Kid vió aparecer al tipo con el sombrero tirolés y la escopeta exclamó muy serio y compungido "esto es terrible", sin poder comprender por qué el ser humano se servía de una arma para cercenar la vida de otro ser vivo. Luego daba saltos de alegría cuando se escuchó el disparo y la cámara dejó congelada la imagen del ciervo. El muy ingenuo estaba convencido que el cazador había errado el tiro.

Me sorprende el amor que estos chavales sienten por los animales. Es un sentimiento fraternal, de vínculo entre especies, de consanguineidad de raza, de puro instinto común de conservación. Me soprende la fuerza de ese amor por los animales porque entre otras cosas no se puede decir que se lo haya inculcado yo o su madre. Personalmente para ese tipo de cosas soy totalmente insensible.

El otro día que echaban una corrida de toros por la tele les llamó mucho la atención y me pidieron verlo. Les dejé. A medida que avanzaba la faena del torero, mayor era el estremecimiento de los chavales. Cuando mataron al toro, los chorretones de llanto corrían en silencio mejillas abajo. Ninguno habló, ni falta que les hizo.

En fin, que cómo el futuro de la Fiesta Nacional dependa de personas como mis hijos, las corridas de toros serán pronto historia. Sin traumas, por muerte natural.

viernes, 21 de mayo de 2010

Es un pequeño paseo para el hombre, pero un gran paseo para la humanidad




Cuando yo tenía la edad de mis hijos estaba echado a la calle. Vamos, que no entraba en casa ni por error. Los de mi generación tuvimos todavía la gran suerte de educarnos en la calle, compartiendo el espacio público con nuestros compañeros y vecinos, sin la estricta vigilancia de nuestros padres. En aquellos tiempos era normal cruzarse a un mocoso encaminándose sólo a la escuela aplastado tras una mochila descomunal o a una pandilla de muchachos jugando a fútbol en el medio de la calle hasta que pasara el próximo coche.

Ay amigo. La situación hoy en día a cambiado un poquito. Tengo ya cuarenta y dos años ( aunque sólo aparento cuarenta y uno y medio) y les aseguro que en la actualidad a ningún padre en sus sano juicio se le ocurre dejar sólo a un muchacho de 7 años en una ciudad, aunque sea de pronvincias.

La ciudad se ha llenado de peligros. Están los reales: esos animales tan agresivos que llamamos coches, que tienen la costumbre de atacar en manada, comportamiento éste que sólemos denominar tráfico. Y están los peligros imaginarios y/o potenciales: el hombre del saco, el violador de la esquina, esos adolescentes ruidosos y peludos, esos locos que andan genéricamente sueltos por ahí, también están los "quiénsabeloquepuedepasar", los porreros, los drogatas, los depravados, los degenerados, en fin, que ahora las ciudades están barnizadas de puro pánico. Es poner un pie en la calle y resbalar de lo que brilla el miedo.

Ni Campanilla ni yo estamos en nuestro sano juicio. Somos los padres de Cascarrabias´Kid y el Agente Naranja, pero somos de los que pensamos que no los tenemos en propiedad y que, por lo tanto, no debemos sobreprotegerlos y debemos fomentar su autonomía e independencia. La teoría es cojanuda, pero la realidad a menudo se da de bruces. Dicho en otras palabras: una cosa es predicar y otra muy diferente dar pan.

Muchas veces les hemos venido diciendo que poco a poco deberían ir asumiendo responsabilidades: ni qué decir tiene que la cama se la hacen ellos, que la ropa que se ponen y se quitan la doblan y que los juguetes tienen que estar recogidos. El siguiente paso fue que dejaran en el fregadero los platos y los cubiertos con los que habían comido y ya están empezando a bajar la basura a la calle o a hacer pequeños recados. El domingo Cascarrabias´Kid compró su primera barra de pan.

Por una parte es un orgullo, por otra, da mucha pena verlos crecer.

Ayer, sin embargo, la situación dio una vuelta de tuerca importante. Al salir del colegio, mientras Campanilla esperaba a que el Agente Naranja saliera de clase, por propia iniciativa Cascarrabias´Kid aprovechó para solicitarle permiso a su madre para ir SOLO caminando hasta la piscina. No quería esperar. Alguna vez les habíamos comentado que en breve tendrían que empezar a moverse solos por la ciudad, pero lo cierto es que sólo lo contemplábamos desde un punto de vista eminentemente teórico.

En este caso estamos hablando de un tratecto de unos 800-900 metros, en el que se deben atravesar un pequeño parque y cruzar varias calles atestadas de coches y de peligros imaginarios: lestrigones, cíclopes, esfinges, etc. La primera reacción de Campanilla fue aceptar. La segunda fue recordar todos los peligros imaginarios, pero no se echó atrás. Le dio las instrucciones pertinentes: no hables con extraños, no cojas caramelos envenenados, cruza la calle cuando el semáforo esté en verde y le miró partir.

Dos minutos después Cascarrabias´Kid estaba de regresó donde su madre.
" No se atrevió" pensó Campanilla.

- Te olvideste de darme el bocata- Le dijo Cacarrabias´ Kid.

Y partió a Ítaca de nuevo, contento y confiado, devorando su merienda.

A Campanilla los minutos hasta que el Agente Naranja salió del aula se la hicieron eternos. La angustia tiene un sabor horrible. Luego se encaminó a la piscina tras los pasos de Cascarrabias´Kid conteniéndose para que las piernas no echaran a correr e impacientándose cuando en el camino había otro semáforo en rojo.

Ver la cara de Cascarrabias´Kid cuando su madre y su hermano llegaron a la piscina diez o quince minutos después debió merecer la pena. Dudo que el señor Armstrong hubiera estado más contanto el día que hoyó con su pie la superficie de la luna.

viernes, 14 de mayo de 2010

El ratoncito Pérez



Esta noche visitó mi casa el Ratoncito Pérez por segunda vez. La primera que viene por causas naturales. La vez anterior que vino fue por vía traumática. Fue hace dos años, cuando Cascarrabias´Kid contaba con algo más de cuatro años de edad y se arrancó un paleto de cuajo jugando con un palo. El golpe fue tan fuerte que se tragó su propio diente. Y como no había diente que dejar debajo de la almohada, le dijimos al muchacho que tenía que dormir con la boca abierta para que el Ratoncito Pérez pudiera meterse, llegar hasta el estómago y recuperar el diente.

¡Que ingenuidad!, ¡ Bendita Candidez! Todo el mundo sabe que el Ratoncito Pérez no se mete por la boca, se queda acechando en el inodoro esperando a que el preciado objeto caiga por su propia peso. Luego le quita el sarro y nadie nota la diferencia.

Esta vez tampoco hubo diente. Cascarrabias´Kid no había notado que se le había caído y estaba intranquilo por no tener nada que darle la roedor.

- No sé papá, como no esté en el cole o en la piscina, no sé dónde podrá estar.

Su tono traslucía solemnidad y preocupación. El asunto no era menor. Se había caído un diente y faltaba una parte importante de la carga de la prueba: estaba el hueco en la boca, pero faltaba el diente.

Soy de los que opina que todo tiene solución en esta vida y le propuse engañar al Ratocito Perez. Nada tan sencillo como poner un señuelo, algo que se pareciera a un diente y a correr.

No les voy a tener más tiempo sobre ascuas. La treta funcionó. El Ratoncito Pérez picó como un pinín, se llevó el señuelo y dejó la moneda y los caramelos.

De lo que no estoy convencido es de la conveniencia de la estrategia adoptada, se empieza engañando al Ratoncito Pérez y se acaba diciendo " creeme, cariño, no es lo que parece". A un paso.

jueves, 13 de mayo de 2010

Las piedras ( 3 )



Los Ruanos llegaron al desierto con todo el esplendor de su civilización: sus calzadas, sus acueductos, sus foros, su idioma, sus monedas de plata cuñada, su comercio, sus leyes y sus dioses de quita y pon. Ahí por donde pasaban lograban imponerse por la fuerza de la razón y el empuje de su cultura. Donde no alcanzaban esas sutilezas, echaban mano del apoyo de sus ordenados ejercitos, sus catapultas y sus galeras. Luego invitaban a los reclusos a participar en sus expectáculos de circo.

Ni Facundos ni Melitones acogieron su presencia con agrado. Tampoco los Ruanos se adaptaron nunca a esas gentes, jamás llegaron a comprenderles: ni su carácter, ni sus riñas continuas ni su religión de cantos rodados y piedras sagradas.

Con el tiempo los Facundos supieron adaptarse a la nueva situación. Pactaron con el invasor. Los Ruanos respetaban sus costumbres ascentrales y su religión y los Facundos les aseguraron a cambio el sometimiento político y militar a los Ruanos de su tribu y la mayoría de las tribus del desierto.

Los Melitones, sin embargo, nunca se sometieron a la influencia de los Ruanos y rompieron definitivamente todo vínculo con los Facundos. La traición debía ser vengada y las piedras debían ser recuperadas. Pero lo cierto es que a esas alturas de las película el poder y la influencia de los Melitones era inexistente. Su esplendor era puramente espiritual, pero nada más. La oposición a los invasores y a sus cómplices diezmó las fuerzas y las vidas de muchos Melitones. Cuanto más desesperada era la situación, más se aferraban a su fe de cascajos. Poco a poco se extendió entre la resistencia la idea de la llegada de un Mesias, un ser enviado por su dios que les liberaría del yugo de los Ruanos. Pero entre que venía y no venía, seguían oponiéndose a la invasión con poco o ningún éxito, de refriega en refriega.

En una de las refriegas, los Ruanos capturaron a un grupo de rebeldes entre los que había un individuo llegado de las tierras nevadas del norte, de la actual Escandinavia. Era un chico rubio, alegre, de pelo largo, aficionado a fumar hojas de cáñamo y a tañer música con unos instrumentos de cuerda unos ritmos estridentes que en comunión con las hierbas de cáñamo le hacían entrar en trance. Es llamaba Elke Soi. Cuando empezó el interrogatorio y le llegó su turno, el oficial de los Ruanos tuvo problemas para hacerse entender, ni el Ruano se manejaba bien con las lenguas de los desiertos, ni el escandinavo comprendía muy bien la lengua del opresor. De todo el interrogatorio sólo se sacó en claro una cosa.
- Dime, extranjero, ¿ tú quien eres?
- Yo soy Elke Soi.

La fracesilla con el tiempo daría mucho que hablar.

( Continuará)

jueves, 6 de mayo de 2010

Las piedras ( 2)



En fin. Pasaron los años y la hegemonía de los Facundos se asentó definitamente. Ellos dictaban la ortodoxia en todo lo relacionado con el culto a las piedras. Respetaban a los Melitones y se les llenaba la boca recordando que los Melitones y no otros eran los más puros y primigenios adoradores de tan hermosa fe, pero lo cierto es que hacía tiempo que ya no pintaban nada.

Los Melitones continuaron viviendo en el desierto, desarrollando una vida sencilla y anónima, adorando las piedras con sus viejos ritos de siempre que ya nadie reconocía como tales. Tanto había cambiado todo, tan grande era la influencia de los Facundos.

Los Facundos extendieron el culto a las piedras por todas las tribus del desierto. Sólo existía una verdad y no había sitio en el desierto para quienes no reconocieran la única verdad reconocida. El perseverancia de los Facundos, sus intrigas, sus espadas, sus llamas purificadoras exterminaron el resto de la minoritarias creencias que habían convivido durante siglos con el culto manso y tolerante de los Melitones. Desaparecienton todas las pequeñas creencias de origen oriental: la divinidad del hombre, la transmisión de la divinidad por la ingestión de la carne, la concepción virginal de la mujer y muchas otras.

Los Facundos custodiaban el templo, las piedras y el culto. La vida en el desierto continuaba con su pedregosa lentitud donde a menudo trastabillaba toda esperanza.

Todo se tambaleó, sin embargo, muchos años mas tarde cuando al desierto llegaron las hordas de occidente, con sus ejercitos ordenados, sus armas de hierro y los primeros atisbos de civilización.

Continuará...

lunes, 26 de abril de 2010

Dos céntimos



El otro día Cascarrabia´s Kid discutía en la cocina con Campanilla. Quería sacar dos céntimos de la hucha y Campanilla se negó. Uno tiene la suficiente experiencia como para saber cuándo no debe meterse en una discusión entre madre e hijo. Ese era uno de esos momentos.

Más adelante traté de conocer los motivos de la discusión. No fue fácil. Resumiendo: Cascarrabia´s Kid se había peleado con un compañero en el patio del colegio, vamos, que le cascó de lo lindo, y el agredido había amenazado con chivarse a la señorita. Cascarrabia´s Kid aterrorizado por las consecuencias de tal denuncia, había llegado a un acuerdo con el chivato: el silencio costaba dos céntimos. A Cascarrabia´s la autoridad le impone.

Qué problema había. Al llegar a casa echaba mano de la hucha y asunto solventado. Lo que no sabía Cascarrabia´s Kid es que su hucha es una inversión a plazo fijo y no es tan sencillo deshacer posiciones. Riete tú de los planes de pensiones.

Campanilla no le permitió transitar por el camino más fácil: la hucha, y yo le dejé bien claro que una deuda es una deuda y que las deudas hay que satisfacerla siempre. Con esas cosas, pocas bromas.

Cascarrabia´s Kid estaba por tanto en un gran dilema. Tenía vedado el acceso a la hucha y tenía la obligación de saldar la deuda adquirida. Qué hacer.

A Cascarrabia´s Kid se le propuso ganarse los dos céntimos. Espero que ningún miembro de UNICEF lea este blog porque hemos explotado a un niño, le hemos hecho trabajar sin seguro social de ningún tipo, por un sueldo realmente de mierda, en una situación de semiesclavitud y, para más inri, el salario va a ir a parar al bolsillo de otro. El muchacho ha hecho sin duda el negocio de su vida.

¡ Si por lo menos fuera capaz de sacar las enseñanzas adecuadas!

En otro orden de cosas, lo que más me preocupa es el poder del miedo, el que Cascarrabia´s Kid tenía a la reprimenda de la señorita y el que demostró a qué yo supiera qué es lo que había pasado con su compañero, con Campanilla y con los dos céntimos. Pero de eso hablaré otro día.

O no.