viernes, 12 de noviembre de 2010

Eguiguren



El señor Eguiguren es el presidente del Partido Socialista en el País Vasco y quien ha estado en casi todas los procesos negociaciones con ETA. Posiblemente pocas personas conozcan en España mejor las cloacas del Estado.

Últimamente el señor Eguiguren ha sido noticia y ocupa titulares en todos los medios de comunicación. No voy a entrar aquí en si el señor Eguiguren ha estado acertado en sus declaraciones, si ha tenido o no falta de sensibilidad con las víctimas, si ha obrado como un pinín ( = ingenuo), si es un héroe o un villano. No me importa. Ni siquiera tengo una opinión al respecto. Cuanto mas viejo me hago, más me supera la realidad.

Lo que de verdad me interesa es la actitud del señor Patxi López, Lendakari, con su compañero de partido y supungo que también amigo. Ante el acoso de los periodistas y ante la campaña orquestada en contra del señor Eguiguren, el señor López dio un paso al frente, firme, inequívoco y espontáneo, para defender la honorabilidad del señor Eguiguren. No le disculpó. No le dio la razón. Sencillamente antepuso las virtudes de su amigo - lo llamo "hombre bueno" y no había artificio en la expresión- y dejo bien claro que aunque pudiera haber errado en forma y fondo, no era de recibo la mala baba de tanto político de colmillo retorcido y tanto periodista taimado y oportunista. Nadie se lo pidió, pero el señor López expuso su cargo, su integridad política y su persona en defensa de su compañero.

Cuántas veces en nuestra vida cotidiana, ante ataques a nuestros compañeros, amigos, conocidos, familiares o ciudadanos anónimos cuyos atropellos presenciamos impávidos, callamos y otorgamos. Ya lo dijo una vez Isabel: " cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena". ¡ cuánto camino queda aún por recorrer!

3 comentarios:

Julia Rosa Álvarez Fernández dijo...

Totalmente de acuerdo. Menos en lo de que te vas haciendo vieyu.

CarlosAG dijo...

A mi también me gustaría poder hacer lo mismo... pero creo no tengo suerte con mis "relaciones sociales" y me sobran dedos en la mano de Homer para contar a las personas a las que dar mi más absoluta confianza.
Un abrazo, que aunque no nos veamos con los churumbeles continúo siguiéndote en lo virtual.

Utopia, pero menos. dijo...

El problema no es esperar la confianza de nadie, si no de ser capaz de dar un paso adelante en favor de alguien, cuando lo necesita y nos necesita. Es una cuestión de valor personal. Lo normal es que reaccionemos todos como avestruces.