jueves, 24 de junio de 2010

John Scopes




Tennesse debe ser un Estado tan hermoso como conservador. Sus legisladores se sacaron de la manga en los felices años 20 del siglo pasado una ley, la Butler Act estableciendo que era ilegal "la enseñanza de cualquier teoría que niegue la historia de la Divina Creación del hombre tal como se encuentra explicada en la Biblia, y reemplazarla por la enseñanza de que el hombre desciende de un orden de animales inferiores." El señor Darwin y sus teorías evolucionistas no eran bien vistas en ese Estado americano.

Asi las cosas la "American Civil Liberties Union" (ACLU) decidió retar a las autoridades del Estado y se comprometió a defender a todo aquel que fuera acusado de enseñar la teoría de la evolución en las aulas.

Las personas de la ACLU convencieron al joven de 24 añoss John Scopes, un profesor de enseñanza secundaria en la pequeña ciudad de Dayton y que era el entrenador del equipo de futbol de la escuela para que se animara a trasgredir la norma y enseñar en una clase de ciencias la teoría evolucionista del señor Darwin. La iniciativa estaba respaldada también por un grupo de empresarios de la zona que buscaban publicidad y protagonismo para su pequeña población. El señor Scopes fue la cabeza de turco de ese complot.

Lo cierto es que con verdadera convicción o no , el señor Scopes se prestó al juego y fue denunciado por ello. El juicio fue apoteósico; un clásico de la literatura judicial y un filón para los guinistas de jolivú que se sacaron varias películas sobre los hechos. La representación se saldó con una condena y una multa de 500 dólares que pagó integramente el director de un períódico muy interesado en cubrir la noticia.

Lo que no se puede negar es que la estratagema cumplió todos los objetivos. Dayton obtuvo la publicidad que buscaba, la ACLU logró poner en el centro del debate la pugna entre el creacionismo versus el evolucionismo, la libertad de cátedra, la necesidad de defender la independencia de la ciencia frente a las creencias religiosas.

¿Y mr Scopes, qué logró el señor Scopes?, ¿logró sus objetivos?, ¿fama?, ¿dinero?,¿estaba realmente convencido de lo que había hecho era la correcto? Haya acutado por convicción o por interés, lo cierto es que su actitud fue determinante en la lucha por las libertades y la defensa de la verdad en el primer cuarto del siglo pasado. Los vericuetos de la razón no siempre son heroícos.

Muy mono.

2 comentarios:

Ricardo Fernández dijo...

Mono, monísimo. Me recuerda a otro pleito en otro sitio...
Como fuere que sea desconocía por completo esta historia, así que danke!!!

Utopia, pero menos. dijo...

Será por pleitos...