viernes, 18 de junio de 2010

El cole



El Colegio como institución es un grandisimo invento, se mire como se mire. No es la solución para todo, como muchos padres pretendemos, pero es una institución básica que cumple una labor socializadora impagable. Si los padres, además de pedir y exigir, pusiéramos un poquito más de nuestra parte ( "No te preguntes qué puede hacer tu país por tí, sino que puedes hacer tú por tu país", JF Kennedy dixit) sería ya la repera limonera.

Campanilla y yo estamos muy contentos con el colegio público de nuestros hijos. Hasta ahora pensamos que hemos tenido mucha suerte con las posibilidades que ofrece el colegio, con los horarios, con el comedor, con las actividades extraescolares, con el equipo directivo, con la AMPA, pero sobre todo, con las maestras, con los compañeros de nuestros hijos y con los padres de los compañeros de nuestros hijos. La Comunidad Escolar en líneas generales es de lujo.

Repito, estoy hablando de un Colegio Público, con unas instalaciones que ya tienen 50 años, que no ha tenido ni polideportivo ni patio cubierto hasta el año pasado y que como todos los colegios públicos no hace trampas y tiene su cuota de niños inmigrantes como todos los demás colegios públicos. No estoy hablando de Eton.

Además de gustarnos el colegio, ayer sucedió algo que merece la pena contar.

El miércoles por la noche ingresaron al Agente Naranja en el hospital por un ataque de asma. A parte del incordio de sube, baja, baja, sube y reorganizar toda la logística familiar, el muchacho está perfectamente. La pena es que el jueves, que era el penúltimo día del curso, estaban programadas todas las funciones de fin de curso que tanto tantísimo nos gustan a todos los padres. Qué sería de nosotros sin esas fantásticas funciones.

En fin, que cuando se enteraron del ingreso del muchacho durante todo el día nos estuvieron llegando muestras de afecto de todos los maestros ( nos quedó claro que nuestros hijos no son muebles aparcados ) y de todos los padres ( que sienten como propias las vicisitudes de los compañeros de sus hijos) pero lo que nos tocó la fibra sensible fue la idea de una madre que propuso llamar por teléfono al hospital cuando fuera el momento de la actuación del Agente Naranja para que dijera su frase en la función por teléfono en el micrófono del salón de actos.

A parte del efectismo de la ocurrencia ( dicen quienes acudieron que la voz titubeante y torpe del Agente Naranja encogía el corazón), me queda totalmente claro que lo mejor de la vida está siempre en los pequeños detalles.

No ganaremos Eurovisión pero decimos verdades como puños: lo importante es siempre algo chiquitito, algo pequeñito.

Gracias amigos

1 comentario:

Ricardo Fernández dijo...

Sin palabras pero con mucha emoción...