viernes, 17 de diciembre de 2010

Responsabilidad




La semana pasada el Agente Naranja tuvo problemas con el menú. Nos levantamos de la mesa y se quedó en la cocina esperando a que el entrara el hambre. En el salón echaban una de 007 y, vaya por Dios, no le entraba el hambre. Miraba por la rendija, quería ver la peli, estaba incómodo y el apetito estaba de nones. Qué hacer. Entró en el salón en medio de una escena de acción y anunció que ya había terminado.

Le acompañé hasta la cocina y efectivamente le plato estaba vació. Pero me olió a chamusquina y el pescado estaba donde mi imaginaba, en el cubo de la basura. El tío se cree que la policía es tonta.

Se quedó de piedra. No se lo esperaba. No le dije nada, pero creo que estaba tan arrepentido que si le hubiera dejado se hubiera puesto a comer de la bolsa de la basura.

No me enfadé, no le levanté la voz, pero le castigue. Se quedó sin propina, sin peli y sin ir a ver el partido del Real Oviedo. Ni rechistó. Arrepentidos los quiere el Señor.

Luego, por la tarde, le llamé al confesionario. Él tío ya debía estar extrañado que no le hubiera soltado el rollo antes. "Lo peor de lo que has hecho es que has dinamitado tu crédito" y e expliqué lo que es la confianza y la importancia que tiene que la gente siempre en cualquier circunstancia confíe en tí. Para mis adentros pensé que esto mismo yo no lo aprendí probablemente hasta que cumplí la treintena, asi que no se trataba de machacar al muchacho, pero sí de ir sentando unas bases.

En un primer momento el castigo que le impuse me pareció un poco excesivo y me plantee rebajárselo, pero luego, viendo como se las gastan los chicos de la navegación aérea, estoy convencido de que hice lo correcto. Porque en esta sociedad se ha perdido absolutamente el sentido de la responsabilidad y es grave, porque si somos libres para decidir sobre nuestros actos, debemos estar dispuestos a apechugar con las consecuencias. Si consigo que los chicos sean capaces de entender esto, les habremos hecho un gran favor. A ellos y a la sociedad.

La foto que ilustra esta entrada es un buen ejemplar de Amanita Phaloides. Define bastante bien mi estado de ánimo y lo que pienso de estos tiempos oscuros.

2 comentarios:

Ricardo Fernández dijo...

De piedra me acabo de quedar... De piedra y dándole unas cuantas vueltas al coco...

Utopia, pero menos. dijo...

Tampoco es para tanto. Quedarse sin ver al Real Oviedo es más premio que castigo. Créeme.