jueves, 12 de agosto de 2010

No hay con quien tratar



Resulta que todo era una engañifa, un fraude, que nuestro presunto héroe Mohammad Mostafai era un puro farsante. No hay con quien tratar. Hoy salió en la televisión iraní Doña Sakineh Mohammadi Ashtiani leyendo un comunicado de su puño y letra donde confesaba que sí, que era viuda y culpable de adulterio, como se le había acusado. No sólo eso, sino que también se confesó culpable del asesinato de su esposo, hecho este del que no sabíamos nada hasta este momento. Por si fuera poco Doña Sakineh Mohammadi Ashtiani afirmaba no conocer a Don Mohammad Mostafai, su abogado y que, antes de que se cumpliera le pena de lapidación que pende sobre su cabeza, tenía la intención de denunciarle por impostor, por difundir su caso y por aprovecharse de su desdicha para hacer carrera y medrar. Hay gente sin escrupulos. Miren si estaba indignada la mujer que al parecer le temblaba la voz mientras leía la declaración. Sólo le faltaba pedir perdón a todos sus conciudanos por haber levantado tanto revuelo, ella, una indigna y adúltera mujer.

Doña Sakineh Mohammadi Ashtiani está deseando que se ejecute la pena y que la lapiden de una vez, para librarse del peso de su conciencia. La prensa internacional puede decir lo que quiera, pero una mujer como ella no merece vivir. Por eso pidió personalmente salir en la tele para contarles a sus paisanos la pura verdad, su verdad, con pelos y señales. En las calles de Teherán, de Isfahan, Qom o en las rebeldes tierras del Kurdistan habrá algunos estudiantes y profesionales liberales que pongan en duda la veracidad de su arrepentimiento y pública confesión, pero en los lejanos y feraces campos donde crecen los pistachos, en las ruinas de Persépolis donde pastorean las cabras, en las altas cumbres de Erbuz las humildes gentes del campo ven con alivio que su mundo sigue su curso sin alteración y se tranquilizan sabiendo que se ha hecho justicia y que los guardianes de la revolución aún mantiene a Alah de su lado. Alah es grande.

La prensa internacional afirma que Doña Sakineh Mohammadi Ashtiani ha sido coaccionada por el régimen para hacer tal declaración. Qué tontería. Ni me puedo imaginar qué tipo de argumentos y de amenazas se pueden esgrimir para forzar a una persona a firmar en público su propia sentencia de muerte. A una madre de familia con dos hijos. Cómo se la puede convencer para que haga tal cosa. Lo dicho. Es una conspiración internacional, judeomasónica e izquierdista; un contubernio.

La verdad, yo no entiendo cómo haya gente que se alarma porque Irán puede disponer de la bomba atómica.