viernes, 9 de julio de 2010

De campamento




El jueves pasado mandamos a Cacarrabias´Kid de campamento. Cuando se lo propusimos hace un mes le pareció una idea estupenda, pero lo cierto es que el día anterior le empezó a entrar el miedo en el cuerpo y el día de su partida estaba literalmente cagado de miedo. Pero ahí se iba él, con su maleta, su saco de domir y toda la incertidumbre del mundo. Era la primera vez que pasaría tanto tiempo separado de su familia en un entorno desconocido. Toda una hazaña.

Lo primero que hizo El Agente Naranja nada más arrancar el autobús fue preguntar cuándo volvería su hermano. Esa misma tarde lo preguntó un par de veces más. El muchacho estaba como si le hubieran arrancado un brazo o una pierna. Le faltaba algo vital. Pasados unos días está un poco más tranquilo y acostumbrado.

He ido de campamento toda mi vida. Recuerdo que la primera vez, con la misma edad que tiene ahora Cascarrabias´ con 7 años, fue de colonias a Pola de Gordón y la experiencia no fue muy buena. Añoraba y, sinceramente, no me divertí especialmente. Mis padres no me permitieron que me rajara. Al año siguiente volvi de campamento a Sena de Luna en tienda de campaña y esa segunda experiencia... tampoco fue para tirar cohetes. Yo era el más pequeño del campamento junto con otros ciento y pico chavales, algunos de 15 ó 16 años y sus intereses y los míos diferían bastante. Al año siguiente volvi de campamento, con los Scouts. Con muchachos de mi edad y con un grupo reducido: 10 ó 15 chavales. De aquella ya debería tener yo 9 años. Por fin a la tercera fue la vencida. Igual que de los primeros dos campamentos apenas tengo recuerdos ( el cerebro es una máquina piadosa y amable), del tercero podría contar mil anecdotas. Recuerdo a casi todos los compañeros, a los monitores. Absolutamente todo.

El próximo jueves lo tendremos de vuelta en casa. Su hermano se alegrará, aunque no lo diga y Cacarrabias´ estará seguro un par de días insoportable, quisquilloso, quejica. Es el peaje que pagamos con gusto.

A Campanilla y a mi de este campamento, de momento y sobre todo, nos quedará un recuerdo imborrable de la primera carta que recibimos de Cascarrabias´Kid. En el año 2010 las cartas manuscritas parecen una antigualla de la época de los egipcios, pero tienen una contundecia, un peso específico, una presencia que no hay correo electrónico, ni llamada de teléfono que se le pueda igualar. Conservo casi todas las cartas que he recibido en mi vida, que son muchas tras muchos campamentos de verano y muchos años de residencia en el extranjero. A veces pienso que cuando me jubile y me empiece a flaquear la memoria me sentaré a releerlas una a una y será una buena manera de recuperar toda una vida ( por lo menos hasta la irrupción de la tecnología sms e internet). Pocas me harán tanta ilusión como las cinco líneas de la carta de Cascarrabias´ Kid, con su caligrafia insegura y esmerada, su sintaxis contundente y directa, su expresión rácana, realista y lineal. Detecto su presencia en cada trazo, Palpita.

2 comentarios:

Ricardo Fernández dijo...

Lo de que ya os escriba una carta me deja muy impresionado y ojoplático...

Ana dijo...

Mi primer campamento ya fue con los scout, tenía 6 ó 7 añitos y mis primeros recuerdos son del "Vasco" (con asientos de madera!) de "Fuso de la Reina" y de "Juancho"...
María va de colonias desde los dos años, se lo pasa genial, le va la marcha.