viernes, 10 de junio de 2011

Cuarenta y tantos



Estoy en esa edad en que empiezo a manejar con destreza de espadachín palabros como : achaque, dispepsia, halitosis, hemorroide, alopecia, presbicia, próstata. Estoy en esa edad que cuando giro la cabeza para admirar un buen trasero las muchachas me miran con el desprecio que sólo se dedica a los viejos verdes. Estoy en esa edad en que veo un peine y me consume la nostalgia. Estoy en esa edad en que cuando me encuentro a un anciano delante de un escaparate donde venden viagra sé que estoy presenciando una representación de mi futuro más próximo.

Pero no os equivoquéis, porque las apariencias engañan. Sé que estoy en el mejor momento de mi vida. A todos los niveles. Me encuentro a gusto dentro de ( la ruina) de mi cuerpo, laboralmente mantengo la velocidad de crucero, disfruto mi tiempo laboral y mi tiempo de ocio y el apetito sexual es insaciable, (otra cosa es la calidad de los guisos). Cultivo la amistad como el esmero de un jardinero ante una planta exótica. Me siento reconciliado con el mundo y con toda la recua de friquis que lo habitan. Me siento vivo y despierto y tengo todas las luces encendidas y quemando kilovatios a los bestia. Me siento pesado y seguro como los hipopótamos que salen en los documentales que ven mis hijos por la tele. ¿ Veis con qué gracilidad meneo la colita?

Bueno. También a los cuarenta y tantos me ha dado por hacer cosas raras. Debe ser eso que llaman " la crisis de los cuarenta". Hace dos años me hice un curso de buceo y este año me he dado por prácticar el Rugby, ¡yo!, cuyo cuerpo serrano se había tirado los últimos treinta años sin conocer una gota de sudor por la práctica del nefando deporte. Lo que no sé es qué será lo próximo: ¿la comida macrobiótica?, ¿un cursillo de danza del vientre?, ¿un taller de sexo tántrico...? El futuro está trufado de posibilidades.

Os vais a enterar. De momento hoy ya me he comprado una camiseta de Supermán.

1 comentario:

Ricardo Fernández dijo...

Mira que eres exagerao: Todavía estamos en la fase "cuarenta y pocos".
En mi caso lo del buceo no lo termino de ver, pero al menos he entrado en la fase de los largos paseos y el otro día compré unos playeros para ir a correr: Ahí están, en el zapatero, lustrosos, blancos, esperando "le jour de gloire"...