jueves, 30 de junio de 2011

Dignidad



La dignidad es una fina pátina que recubre nuestro cerebro, activa la conciencia y la proyectamos por los ojos. Cuando nacemos tenemos en el cerebro toneladas de dignidad. Un bebe cuanto te mira te hace mejor persona de lo que en realidad eres. Eso también es la dignidad, reconocer con nuestra mirada la excepcionalidad del otro.

A medida que crecemos la patina se va desgastando y la luz con la que juzgamos al prójimo se apaga. El barniz que activa nuestra conciencia, que hace que unos y otros nos veamos únicos como especie, no se regenera. Si lo pierdes, perdido está. Algunos, muchos, la conservan hasta que se mueren; otros la pierden a las primeras de cambio. Mantenerla depende de la voluntad, del coraje y de la educación. La dignidad es un bien valioso y frágil que requiere cuidados intensivos. Es un ecosistema historicamente amenazado.

Últimamente se multiplican las noticias de jóvenes que atacan a mendigos, de homosexuales insultados, de inmigrantes despreciados, mujeres maltratadas. Pongan ustedes todos los ejemplos que quieran y no se olviden de los campos de concentración, de la matanza de Srebrenica, del narcotráfico en Méjico, de las torturas y de los países que siguen aplicando la pena de muerte. Abran cualquier periódico. Cojan cualquier libro de historia.

Las sociedades que aceptan y permiten el maltrato humano han perdido la dignidad. Sus cerebros están secos. A mi personalmente me alarma la de los jóvenes de buena familia, que visten de marca, estudian en las mejores universidades y queman a sus iguales en los cajeros los fines de semana "por divertirse".

Libro Recomendado: Mario Vargas Llosa, " El sueño del Celta".

1 comentario:

Ricardo Fernández dijo...

Un placer rencontrarte.
Haré caso de tu recomendación literaria sobre la que, dicho sea de paso, ya había puesto los ojos.
¡Felices dos semanas!