domingo, 8 de noviembre de 2009

De niños refalfiaos y de papás alibabá ( I I )



Harto de que destrocen la ropa, de que descuiden sus cosas, de que crean que se merecen premios y chuches por el simple hecho de respirar por las mañanas, harto de que crean que todo lo que tienen o desean es un derecho irrenunciable e indiscutible, les llamé al orden, me los llevé a la cocina y llené un caldero con agua. Cascarrabia´s Kid y el Agente Naranja no disimulaban su asombro antes mi arrebato.

-Chicos- les dije - El agua que contiene este cubo es el dinero que dispone la familia para salir adelante durante todo un año. Si se acaba el agua del cubo, no hay dinero para nada más- Y comencé a sacar agua del cubo a vasos llenos.

- Este vaso es lo que nos gastamos al año en comida, éste lo que nos gastamos en la casa, éste en gasolina para el coche, éste en ropa, éste en libros, éste en chuches, éste en tal, éste en cual - Y asi hasta que el cubo se fue vaciando. Cuando el cubo estaba completamente vacío les anuncié que lo que quedaba en el fondo era precisamente el dinero para poder irnos de vacaciones en verano. Me miraban atónitos. Sus miradas iban del fondo seco del cubo a mi persona, haciéndose cargo de la magnitud de la catástrofe, esperando que papá chistera encontrara una solución a ese nuevo drama familiar: ¡ no quedaba agua en el cubo para irse de vacaciones!

Volví a llenar el cubo de agua y suspiraron con cierto alivio.

- Ahora os voy a contar lo que debemos hacer para que nos quede dinero a final de año para irnos toda la familia quince días de vacaciones a la playa. Tenemos que ahorrar y el ahorro es responsabilidad de todos y cada uno de los miembros de la familia.

Saqué del cubo los vasos relacionados con los gastos generales del presupuesto familiar y centré la atención en aquellos aspectos que me interesaban.

- Este vaso es lo que nos gastamos al año en ropa para vosotros, ¿ lo veis ?- asintieron-, pues si en lugar de destrozar los zapatos dando patadas a todo lo que se menea o rompiendo los pantalones tirándoos por el suelo, cuidaís un poco la ropa, todo este agua se queda en el cubo- Y eché de nuevo en el cubo medio vaso de agua.

Así fuimos haciendo un repaso de todas aquellas partidas presupuestarias donde todos los miembros de la familia podíamos contribuir al ahorro general. Al final del repaso, cuando tocaba la partida relacionada por las ansiadas vacaciones familiares, en el fondo del cubo quedaba una buena remesa de agua.

Los aplausos y vítores resonaron por toda la cocina. Paris era una fiesta, que dijo el otro.

Habían captado el concepto a la primera y, aunque una cosa es predicar y otra dar pan, Campanilla y yo estamos razonablemente satisfechos del compromiso de los muchachos con la economía familiar.

Ahora, cuando amenzan con ponerse pesados con algún capricho, les recordamos: ¿ qué prefieres, el caramelo o las vacaciones?

A día de hoy ganan las vacaciones por goleadas.

3 comentarios:

Ricardo Fernández dijo...

Madre mía, todo lo que hay qe estudiar para ser padre...

Utopia, pero menos. dijo...

Digotelo yo. Y el entorno no ayuda nada.

Ricardo Fernández dijo...

Lo del entorno es lo que más me preocupa. Pero no sé, yo creo que soy un eterno optimista y que siempre hay un pequeño rayito de sol...