sábado, 6 de febrero de 2010

Desayuno con orantes



La verdad es que llamaba la atención que el presidente Zapatero asistiera a un desayuno con un marcado carácter religioso al otro lado del atlántico. Desconozco los motivos por los que Obama, o quien fuese, invitó precisamente a ese acto, precisamente a Zapatero a una reunión de este tipo: ¿ por desconocimiento?, ¿por el presidente del pais que obstenta la presidencia de turno de la EU?, ¿ por amistad? , ¿ por sorteo? , ¿ por joder?

Lo cierto es que Zapatero aceptó y se levantó un revuelo de mil demonios. No lo entendían ni propios ni extraños. Los unos porque pensaban que un abandareado del laicismo no debía acudir a un acto religioso, los otros porque acudiendo entraba en contradición con sus postulados laicistas, los de más allá porque acudía presto a la llamada del emperador Obama a costa de sus convicciones más profundas. En fin, reconozco que a mi también me pareció chocante y estaba espectante por ver cómo Zapatero resolvía la papeleta.

No me defraudo. Su postura y su discurso no pudo ser más correcto en todos los sentidos.

Era un acto religioso y se ciñó al guión establecido con respeto y con rigor. Citó la biblia y eligió una cita acorde con sus convicciones sociales de sobra conocidas

No pretendió pasar por lo que no era ni congraciarse con el público y mencionó de manera más o menos explícita su defensa a la libertad de conciencia de toda persona para elegir cómo y con quién quiere construir su proyecto vital sin que se vea atacado, señalado o discriminado por ello. Decir algo así en ese foro tiene su mérito sin duda.

Cuando uno de los participantes tomó la palabra para orar la plegaria de turno, no adoptó una actitud hipócrita. Se mantuvo sereno, atento y digno, pero sin participar del recogimiento general de los presentes.

Fue en suma la suya una postura coherente con su personalidad y con su discurso político: porque el laicismo, al ateismo o el agnosticismo no tienen por qué estar reñidos con la tolerancia y con el respeto a las convicciones políticas o religiosas del prójimo. Todo lo contrario. Se puede carecer de convicciones religiosas y participar en un momento dado en un acto de este tipo con naturalidad y respeto. La presencia de Zapatero me pareció una buena lección pedagógica, tan necesaria en estos tiempos de exaltados y radicales.

El gazapo en su discurso, desde mi punto de vista, estuvo al mencionar que fue el castellano el primer idioma en que se leyó la biblia en el continente americano. Posiblemente sea falso. Antes de la reforma luterana la biblia era un texto secuestrado y tutelado por la iglesia oficial y su idioma franco era el latín. Posiblemente haya sido por tanto el latin el primer idioma en que se leyó la en el continente americano. La tradución ofocial al latin de los testamentos originales en hebreo, arameo o griego la realizó San Jerónimo y se conocían como la "vulgata". Por cierto, que al parecer el tal Jerónimo debía ser un traductor deficiente o poco iluminado porque en el texto abundan los errores de bulto que en algunos casos han condicionado las discusiones teológicas y la aclaración de dogmas. La gran revolución de lutero fue liberar la biblia de las manos de la iglesia, traducirla a las lenguas vivas, imprimirla ( el primer texto que salió de la imprenta de Guttemberg en 1492 fue una tradución al alemán de la biblia luterana) y popularizar y divulgar su uso entre los fieles sin la necesaria intercesión e interpretación de un sacerdote.

A Zapatero no se le atragantó el desayuno

1 comentario:

Ricardo Fernández dijo...

Desde el País Valencià un abrazo. Me ha gustado mucho esta reflexión porque a mí también me sucedió lo mismo. El discurso me gustó. Y he de reconocer que no entendía muy bien qué hacía este hombre allí. Luego me encajaron unas cuantas cosas.
Y lo que te prometí el otro día: El próximo día te doy el premio...