sábado, 8 de junio de 2013

Pan

El otro día estabamos cenando y a Cascarrabias´Kid, sin mediar provocación, se le desató la lengua.

- Las chica de mi clase son tontas. No se puede decir nada. Se ríen de todo.

El Agente Naranaja y servidor seguimos cenando sin saber a dónde quería llegar.

- Dices pan y se ríen.

Dejamos nuestro cubiertos y le miramos. Evidentemente, eran tontas, pero aún menos y por otros motivos que en esos momento ni sospechabamos.

- Dicen que pan es pirula.

¡Madre de dios, tenía que suceder! La semana anterior había estado cuatro días de colonias con su compañeros del colegio. Cuatro días encerrados una treintena de niños y niñas en una casa rural, visitando, museos, cuevas, granjas, asistiendo a talleres, realizando gympanas, en fin , conviviendo día y noche con las misma personas con las que comparte aula, comedor y patio, pero en otro hábitat y de manera intensiva. La premili, vamos. Al parecer a las chicas ya les ha empezado a picar la chirimolla de manera generaliza, mientras a la mayoría de los chicos aún no se les ha presentado la ocasión de cuestionarse sobre la natulareza del eterno femenino. Suele pasar.

Lo cierto es que Cascarrabias´ nos estuvo relatando ejemplos del frenesí verbal y ñoño de sus compañeras, de la competición de algunos de sus compañeros machos por estar a la altura de su incipiente desorientación de su despertar sexual y cómo otros, entre los que se contaba él, padecían con resignación los excesos verbales y omnipresentes de unos y otros. En fin, que desde el primer día el grupo se dividió entre las chicas y los que les seguían el juego, y la minoría de los chicos para los que pan era la base del bocadillo y el lapicero la herramienta más apropiada para dar rienda suelta a las musas en la clase de dibujo.

El Agente Naranja, siempre muy interesedo en las vivencias de su hermano, en la experienza que transmitía su discurso, en esta ocasión estaba literalmente a uvas. No se estaba enterando de nada. Estaba tan sorprendido como un Zulú en una cena de gala en la Palacio de Buckingham. No participó en nuestro frenesí edípico dialéctico: broca, termómetro, plátano, flauta.

- No lo pilló. sentenció sin envidia ni rencor.

Tampoco reaccionó cuando Cascarrabias´Kid comentó que uno de sus compañeros les decía a las chicas "cómemela". No llegaba a identificar el sustantivo contenido en el pronombre personal de tercera persona. Pero le hacía gracia que se lo dijera cogiéndose los güebos con la mano. La procacidad visual es más comprensible y jocosa.

Empieza una nueva etapa que veremos en qué acaba y cómo.


1 comentario:

Ricardo Fernández dijo...

A mí ya me dan mareos...