viernes, 23 de abril de 2010

Besos



Los besos de Cascarrabia´s Kid son muyyyyyyy caros. Como el Cometa Halley o como al año Santo Compostelano suceden muy de cuando en cuando.

Cascarrabia´s Kid es un niño impetuoso, inquieto, áspero como la lija, atolondrado, un culo de mal asiento. Abrazarle puede ser más incómodo que restrejarse el culo con una ortiga y, sin embargo, sus besos son leves, etéreos, ingrávidos, casuales, delicados.

A veces no hace falta pedírselos. Vienen sólos, cuando menos te lo esperas. Esos son gloriosos y dejan un poso de sorpresa y gratitud. La mayoría de las veces se los pides y te los niega. Están también los besos de la reconciliación, los que nacen de la envidia con el Agente Naranja, los que restañan las heridas, los del perdón, los debidos, los de las buenas noches y otros de género menor.

Pero a mi los que más me gustan son otros.

Son los besos cuando está contento y le observo en la distancia y adivino en sus ojos el brillo de los dioses y me sorprendo de cómo ha crecido y me pinza el orgullo de ser su padre y el cosmos está en perfecto orden y de pronto me ve y se me acerca, ajeno a las circunstancias. Entonces le muestro la mejilla y acerco la cara a la altura de sus espectativas y capta el mensaje y se acerca con la mayor naturalidad del mundo y en el universo se abre un paréntesis fuera del espacio y del tiempo y antes de posar sus labios en mi mejilla, hace una parada breve, infinitesimal, como un brasileño lanzando un penalti con "paradinha" y luego por fin sus labios rozan mi mejilla, más leves que el aleteo de una mariposa. Hay tanta intención en ese beso, tanta técnica; es el gesto de un pintor firmando una obra de arte.

Luego, se va.

- ¿ Qué has dicho?

- Pinchas, papá.

Y todo es justo y perfecto.

2 comentarios:

Ricardo Fernández dijo...

Precioso.

Ricardo Fernández dijo...

... Y qué envidia (de la buena, eso sí).