viernes, 20 de mayo de 2011

¡Democracia Real Ya!



Para la generación de nuestros padres y de nuestros hermanos mayores el mero hecho de poder ir a votar el próximo domingo es reconfortante, un fin en si mismo - abusando de la generalización-. Conocieron los tiempos de la dictadura y, los tiempos actuales, con sus miserias y quebrantos, son infinitamente mejores que aquellos que les tocó vivir. También están los que siguen pensando que con Franco vivíamos mejor, porque haberlos haylos.

Nuestros políticos se han pasado treinta años de democracia gobernando para quienes pensaban que el culmen de la ciudadanía era ir a votar cuando tocaban elecciones y nos han venido tratando no como ciudadanos, sino como a votantes, un subproducto que hay que convencer mediante técnicas de charlatán de feria, al que se le promete oro y se le da bisutería.

Para las nuevas generaciones, a los que les cuesta recordar la fecha de inicio de la Guerra Civil, la fecha de la muerte de Franco o la fecha del golpe de Tejero, a esos ya no les vale cualquier cosa, ni las batallitas de los abuelos, ni el tú más, ni el prietas las filas, ni que viene el coco. No. Al parecer esos tiempos van a quedar atrás para siempre. Deben quedar atrás.

Y por eso muchos ciudadanos han decidido salir a la calle y decir basta. Como se leía en una de las concentraciones, "ya tenemos Sol, ahora queremos la luna". Dicen que los móviles del movimiento 15 de mayo no son del todo limpios, que si tú más, que si viene el cocó, que si prietas las filas, que si se beneficia fulanito o menganito, o que si trae la sardina, que mira que ascua tengo. Ni sé si es verdad, ni me importa. Sólo sé que las personas que acuden a las plazas lo hacen por convencimiento y con la necesidad de demostrar que muchas cosas tienen que cambiar. Posiblemente hayan influido en el origen de las movilizaciones también las recientes revueltas en el mundo árabe ( me encanta que los ciudadanos del llamado tercer mundo nos den lecciones de civismo), y también el libro de un francés de 83 años Stepahne Hessel titulado "indignaos". Sea lo que sea, bienvenido sea.

Hasta ahora la indignación social solía resolverse con una huelga general, y luego todos para casa, camarada Vladimir. Eran los sindicatos quienes venían asumiendo la representación de los descontentos. Pero las movilizaciones actuales no son de obreros, son de CIUDADANOS, así, con mayúsculas. Esa es la gran novedad, los ciudadanos se han erigido como representantes de si mismos. Ni partidos, ni sindicatos, ambos son vistos como parte de la misma estructura gastada, cansina, sorda, ciega, fósil e ineficiente.

El movimiento del 25 de mayo es un movimiento genuino, fresco y necesario, que no va en contra del sistema, sino que quiere reforzarlo y exije que el sistema evolucione para cumplir con los objetivos con los que fue creado: representar a los ciudadanos, salvaguardar sus derechos y promover el progresos personal y social de todos.

No sé en que parará esta historia, si derivará en algo totalmente diferente a la idea original, a qué ascua se arrimará esta sardina, pero a mi me reconforta pensar que hubo un día en que mis conciudanos salieron pacíficamente a la calle y dejaron las calles y las plazas llenitas de argumentos para conquistar le futuro. ¿ No es esta una primavera fantástica?

Ojalá nuestras instituciones sean capaces de estar por una vez a la altura de la ciudadanía a la que representan.

1 comentario:

Ricardo Fernández dijo...

Te agradezco el texto. Llevo varios días dándole vueltas a esto porque no termino de asimilarlo y lo que escribes me está siendo muy útil.
Me doy cuenta de que me he llenado de escepticismo, no sé si con el país, con la política, con la gente...