viernes, 16 de octubre de 2009

Evolución


Como ibamos diciendo, lo del evolucionismo darwiniano es toda una fuente de continuas sorpresas. Por ejemplo, los niños de hoy en día ya no se mean en la cama. En mis tiempos, hasta nuestros buenos 8 o 10 años, siempre sufríamos alguna fuga vergonzante en el peor momento. Los niños de hoy en día vienen con los esfínteres soldados. Es apagarse la luz y obstruirse el conductos. En acto reflejo: oscuridad-cerrazón. Y desde una edad más temprana que sus procreadores.

Sin embargo, la naturaleza es sabia, pero no perfecta, y he observado y constatado fehacientemente, que tal cerrazón esfinterial no es total, sino que más bien se ha desplazado en el tiempo. Los niños ya no se mean en la cama, les entra las ganas a la hora de comer. Por lo menos a mis hijos.

No hay manera de sentarse a comer un día sin paseitos de ida y vuelta. Es ver el plato de acelga encima de la mesa y aflojarse el esfinter. Todo uno. Lo mismo sucede con el pure de verduras,con la coliflor, el repollo y todos los platos condimentados con cebolla visible ( si está bien picada, tragan) y pimiento ( rojo). No sucede así con las carnes y pescados, con la pasta ni el arroz. Es sorpendente, ¿no?

Y luego dicen que las verduras son buenas para todo. A mis hijos les tiene la vejiga trastornada.

Vivir para ver.

1 comentario:

Ricardo Fernández dijo...

¡Cuánto se aprende contigo!